cerca de la interjección de Ayacucho, donde él invita a un señor llamado, creo que era Marco
Heredy. Me parece que era miembro del Tribunal Fiscal de la Sunat, donde éste en alguna
medida creo que lo apoya para resolver el problema de Santa Ángela. Detalles precisos
desconozco, pero sí han habido reuniones y pude conocerlo muy referencialmente puesto de
que cuando llegaba el señor Heredy nos hacía sentarnos en otra mesa, a Luis Venero y
Wilfredo Venero, en el chifa que (34) se reunían.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Señor Valencia, en estas reuniones que habían
en la Cima, Bucaré, La Videna y otros lugares, ¿alguna vez concurrió Vladimiro Montesinos?
El señor VALENCIA ROSAS.— Desconozco totalmente cuando yo he estado presente,
señor Presidente. Si alguna vez ha concurrido, no me consta.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿No conoce?
El señor VALENCIA ROSAS.— No me consta.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿En comentarios? ¿Alguien no le comentó?
Alberto Venero: aquí ha venido alguna vez a La Videna, Vladimiro, el tío.
El señor VALENCIA ROSAS.— No recuerdo haber tenido un comentario de esa naturaleza.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Señor Presidente, gracias.
El señor VALENCIA ROSAS.— ¿Puedo continuar, señor Presidente?
El señor PRESIDENTE.— Sí, puede continuar.
El señor VALENCIA ROSAS.— Quizás también un punto de referencia que tal vez pueda
ayudar a algún tipo de esclarecimiento ya en las etapas finales, donde yo viajo a Panamá,
conozco a Pedrito, después ubicado como Pedro Huertas; utilizaban los servicios del señor
Gilberto, un señor que tenía una camioneta combi de color blanco y que hasta donde yo tengo
entendido es de permanencia continua en el aeropuerto de Túcume, en Panamá, donde él le
realizaba todos los transportes, hasta donde yo puedo haber percibido, a Pedro y
probablemente en ese momento también al ex asesor y las personas que lo acompañaban.
Comento esto porque de repente hayan interrogantes que ustedes necesitan llenar dentro de las
investigaciones que están realizando, que pudieran ser esclarecidas, y tal vez si de repente
ustedes preguntan al señor Huertas que le detalle o quién era el señor Gilberto, un señor
gordito, trigueño, de bigote y que probablemente él entra en detalle para ver todo el recorrido
que pudieran haber hecho. Esto solamente es como referencia en ayuda de lo que pudiera
significar la investigación que ustedes están realizando, señor Presidente.
Es todo lo que en este momento puedo recordar, salvo que de repente ustedes pudieran tener
algunas preguntas precisas.
El señor PRESIDENTE.— Yo quisiera hacerle algunas preguntas, señor Valencia.
Una de las preguntas es, usted sabía que el señor Vladimiro Montesinos estaba siendo
buscado ya cuando usted nos ha relatado, él sorpresivamente llega a su casa con la seguridad,
usted sabía que estaba siendo buscado por el Presidente de la República que salió por las
calles de Lima, un poco desesperado el Presidente. Mi pregunta es ¿por qué, usted sabiendo
eso, no denunció a Vladimiro Montesinos?
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