renovación de los generales y almirantes a propuesta de los Comandantes Generales
respectivos.
La Ley del Sistema de Inteligencia Nacional (Decreto Ley 25635) promulgada el
21 de julio de 1992, unificó todos los organismos de inteligencia bajo la dirección central
y rectora del Servicio de Inteligencia Nacional, controlado en la práctica por Vladimiro
Montesinos Torres. Sin embargo, éste no actuó autónomamente, ya que el mencionado
Decreto Ley explicitó la subordinación del Sistema de Inteligencia y del SIN al
Presidente de la República, de quien dependen, para quien producen la información de
inteligencia y de cuyas determinaciones de criterios y políticas depende su actuación.
(Art. 2°, 7°, 12°). La modificación del Sistema de Defensa Nacional (Decreto
Legislativo 743° promulgado el 08 de noviembre de 1991, restituyó el Consejo de
Defensa Nacional como el más alto órgano de decisión de dicho Sistema, que bajo la
dirección del Presidente de la República establece la política que orienta la conducción
de la defensa nacional.
El Consejo de Defensa Nacional está integrado por miembros natos y eventuales.
Son miembros natos además del Presidente de la República, el Presidente del Consejo de
Ministros, el Ministro de Relaciones Exteriores, el Ministro del Interior, el Ministro de
Defensa, el Ministro de Economía y Finanzas, el Presidente del Comando Conjunto de
las Fuerzas Armadas, el Jefe del Servicio de Inteligencia Nacional y el Jefe de la
Secretaría de Defensa Nacional. Los miembros eventuales son los Comandantes
Generales del Ejército, la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea del Perú, el Director de la
Policía Nacional, el Jefe del Instituto Nacional de Planificación y el Jefe del Instituto
Nacional de Defensa Civil. Aún cuando los miembros eventuales sólo tienen derecho a
voz, los testimonios recogidos por la Comisión demuestran que el funcionamiento y las
decisiones adoptadas estaban controladas por los militares y que el ex asesor presidencial
Vladimiro Montesinos tenía un rol definitivo en los acuerdos adoptados. Las Fuerzas
Armadas asumieron con la anuencia del Presidente de la República una substancial
gravitación en las más importantes decisiones políticas con claro debilitamiento del
funcionamiento del sistema democrático. Al mismo tiempo, se fue acentuando a lo largo
de la década, la injerencia política en las Fuerzas Armadas mediante la asunción de
cargos de confianza y la sujeción a instancias secretas de los servicios de inteligencia.
Se produjo una práctica militarización de diversos aspectos de la vida social,
como lo demuestran las disposiciones legales que obstaculizaron la investigación y
sanción de casos de violación de los derechos humanos; las presiones ejercidas sobre los
medios de comunicación que informaron sobre aspectos sensibles como la eventual
vinculación de algunos mandos militares con el narcotráfico; las denuncias sobre
participación de miembros de las Fuerzas Armadas en las campañas políticas
reeleccionistas y el uso de equipos militares para la vigilancia y persecución de políticos
y periodistas.
Alberto Fujimori fue el responsable de las decisiones que se adoptaron durante el
conflicto del Alto Cenepa, determinando que las acciones de combate se desarrollaran en
un terreno difícil, para encuadrar las acciones en la estrategia de solución con el Ecuador.
Los aspectos de la hipótesis de guerra “Defensiva - Ofensiva” expresada en la Directiva
012-EMFA/DE (que sirvió de fundamento a las adquisiciones que se efectuaron) fueron
diseñados por el Gral E.P.(r) Tomás Castillo Meza, en su calidad de Jefe de Estado
Mayor de las Fuerzas Armadas, para luego ser aprobada por el ex Presidente Alberto
Fujimori, el entonces Ministro de Defensa, Víctor Malca Villanueva y el ex Presidente
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