2 / Cimientos socavados de la temprana república, 1821-1859
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mediante unos turbios tratos y contratos de conversión.116 Más aún, luego de
unos cuantos años, los vales de la deuda interna no redimidos estuvieron casi
íntegramente concentrados entre unos cuantos comerciantes y especuladores.
La mayoría de los reclamantes originales y deudores legales, así como los pequeños inversionistas que hubiesen podido participar adquiriendo valores de
deuda pública, quedaron radicalmente excluidos de este mecanismo de deuda
interna. Este hecho contradice frontalmente la cínica pretensión de Echenique
según la cual, a pesar de la inevitable especulación, fueron miles de familias
las que se beneficiaron con la consolidación. En realidad, el Presidente había
seguido estrategias de patronazgo con las cuales ganarse un respaldo privado
y militar, similares a las que antes usara Gamarra. Echenique justificó dichas
estrategias argumentando que los fondos de la consolidación habían creado
una clase capitalista nacional. Algunos historiadores se han hecho eco de la
interesada justificación que Echenique hiciera de esta descarada corrupción.117
En realidad, con el manejo que su gobierno hizo del crédito público, el capitalismo nacional perdió una oportunidad crucial para desarrollar sólidas bases
financieras, afincadas en una transparente deuda pública, así como unas raíces
sociales más amplias y equitativas.
En lugar de ello, las redes de autoridades venales y sus amigotes privados
demostraron gran habilidad para utilizar la deuda pública para promover sus
propios intereses. Aún más, este patrón de corrupción se reprodujo y regeneró a sí mismo mediante sucesivas generaciones de redes que minaban instituciones domésticas claves. Las primeras redes de patronazgo de los caudillos
militares, dependientes de la rapiña y las inconstantes finanzas de emergencia
y guerra, se transformaron gracias a los ingresos del guano en redes más sofisticadas, que audazmente abusaban de los medios financieros públicos a una
escala y coordinación nunca antes vistos. Los lazos existentes entre los principales jefes y figuras de estas redes, y sus relaciones generacionales brindan
116. Véase Quiroz, Alfonso W. La deuda defraudada…, cap. 4.
117. Echenique, José Rufino. El general Echenique, presidente despojado del Perú, en su vindicación. Nueva
York: s. p. i., 1855, p. 101. Se repitió este argumento en sus Memorias para la historia del Perú.
Edición de Jorge Basadre y Félix Denegri Luna. Lima: Editorial Huascarán, 1952, vol. 2, pp.
200-201. Véase el mismo argumento repetido también en Basadre, Jorge. Ob. cit., vol. 4,
pp. 15, 25-30 y 70-71. Para un análisis de lo que Basadre pensaba sobre la corrupción, véase
Quiroz, Alfonso W. «Basadre y su análisis de la corrupción en el Perú». En Scarlett O’Phelan
y Mónica Ricketts (eds.). Homenaje a Jorge Basadre: el hombre, su obra y su tiempo. Lima: Instituto
Riva-Agüero, Pontificia Universidad Católica del Perú, 2004, pp. 145-170.
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