2 / Cimientos socavados de la temprana república, 1821-1859
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para reducir los costos de intermediación o para ser honestos con las cuentas
del guano. Asimismo, los adelantos en efectivo y los préstamos a los gobiernos,
en parte en depreciados papeles de deuda, así como los crónicos déficits presupuestarios, indujeron a los funcionarios estatales a perpetuar estos defectuosos
contratos.105
Dos tipos de intereses presionaban para que se mantuviera este modelo básico de contrato: el de corruptos funcionarios gubernamentales y el de
las casas comerciales que buscaban una ganancia monopólica. Un diplomático
inglés que contaba con una vasta experiencia en el Perú explicaba que los intentos efectuados en la década de 1840 para establecer unas sólidas políticas
comerciales y contratos se vieron estorbados por «los intereses personales y
pecuniarios de la entonces corrupta administración del Perú y de los acaudalados extranjeros que deseaban conseguir el monopolio».106 Las inescrupulosas
casas consignatarias del guano incluían, en esta época, a Montané & Co., el
abastecedor del mercado guanero francés; Cristóbal de Murrieta & Co., el abastecedor de España; Quirós, Allier & Co., y Puymerol, Poumarroux & Co., que
abastecían otros mercados europeos, y Federico Barreda y Hno., el proveedor
de Estados Unidos.
En el periodo 1842-1861, Antony Gibbs & Sons y su filial en el Perú surgió
como el más importante consignatario guanero. El presidente Castilla confiaba
en los servicios administrativos y financieros de Gibbs. Sin embargo, la estabilidad financiera de la conservadora casa inglesa y su disposición a adelantarle
grandes sumas al gobierno fueron factores más importantes para concederle
105. Mathew, W. M. Ob. cit., pp. 598, 604-607 y 619-620; Basadre, Jorge. Ob. cit., vol. 3,
pp. 151-165; y Compañía Quirós y Allier. Exposición que Quirós y Allier hacen a los señores diputados que componen la Comisión de Hacienda. Lima: Imprenta de J. Masías, 1849. Con respecto
a un préstamo de 850.000 dólares bajo «condiciones onerosas», negociado con Gibbs y
Montané a cambio del derecho exclusivo a exportar el guano, bajo la necesidad apremiante
de pagar seis meses de salarios impagos a funcionarios del gobierno: «Las condiciones
de este contrato son tan extraordinarias que uno puede sorprenderse igualmente de que
alguna persona pudiera hacer tales propuestas [...]. Lo más notable es que el gobierno peruano aceptó sus depreciados papeles, que ahora tienen un descuento de alrededor de 80
por ciento del valor nominal, como pago de una cuarta parte de la suma producida por la
venta del guano» (John Randolph Clay a Buchanan, Lima, 11 de enero de 1848, Despatches
1826-1906, roll 8, USNA).
106. Belford Wilson a Stanley, 9 de junio de 1852, FO 61/137, citado por Mathew, W. M. Ob.
cit., p. 614.
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