2 / Cimientos socavados de la temprana república, 1821-1859
131
Confiscó caudales y otros recursos para organizar redes locales de espionaje
y operaciones encubiertas, dañinas a todas luces para lograr la confianza de la
población local y su apoyo a la causa de la independencia. Algunos peruanos
indignados protestaron contra lo que consideraban era la ambición ilimitada de
Monteagudo, que había puesto su mira en las fortunas privadas. Así, ordenaba
sustraer los tesoros de las iglesias de la ciudad, no para salvar a la patria sino
para pagar a espías y obras públicas inútiles. Semejante radicalismo y expoliación condujeron a su salida obligada del Perú.5
La política de secuestros inaugurada por Monteagudo minó aún más una
débil tradición del derecho a la propiedad y sentó las bases para las expropiaciones motivadas por razones políticas.6 Las propiedades agrícolas y urbanas
confiscadas a españoles y criollos realistas, fundamentalmente en la región de
la costa central, fueron valorizadas en aproximadamente dos millones de pesos.
Esta política provocó mayores problemas económicos y una caída de la inversión. Bajo estas condiciones, las propiedades confiscadas eran difíciles de
vender sin poder así aumentar los débiles ingresos públicos. Al igual que la
venta previa de las haciendas jesuitas expropiadas, llevada a cabo en el periodo 1767-1780, el prolongado proceso de vender y reasignar las propiedades
confiscadas durante las luchas por la independencia estuvo cargado de irregularidades, favoritismo y patronazgo. Eventualmente, la mayor parte de los
bienes expropiados se otorgó a oficiales militares que pedían compensación
y recompensa por sus hazañas patrióticas. Entre los oficiales de alto rango
5.
Municipalidad de Lima. Lima justificada en el suceso del 25 de julio: impreso por orden de la ilustrísima Municipalidad. Lima: Manuel del Río, 1822, pp. 7-8; y Sauvignan, Rattier de. «Rapport
sur la situation de la République du Pérou et de son Gouvernement au mois de décembre
1823», Lima, diciembre de 1823, Correspondance Politique (en adelante, C. P.), Pérou, vol.
2, ff. 27 y 34, Archives du Ministère des Affaires Étrangères, París (en adelante, AMAE).
Véase, también, O’Phelan, Scarlett. «Sucre en el Perú: entre Riva-Agüero y Torre Tagle», y
Rizo Patrón, Paul. «Las emigraciones de los súbditos realistas del Perú a España durante la
crisis de la independencia». En O’Phelan, S. (ed.). La independencia en el Perú: de los Borbones
a Bolívar. Lima: Instituto Riva-Agüero, Pontificia Universidad Católica del Perú, 2001, pp.
379-406, y 407-428, esp. 381-388 y 412-419.
6. Un caso típico es el de Miguel Otero en 1838. Se trataba del minero más rico en Cerro de
Pasco y se le expropió hasta por dos millones de pesos por órdenes del caudillo Gamarra
como parte de su venganza contra los partidarios de Santa Cruz y la Confederación PerúBoliviana. Véase Basadre, Jorge. Ob. cit., vol. 2, p. 197, donde se cita al general Francisco
Vidal («Memoria escrita en 1855, después de la Batalla de La Palma». En Fénix: Revista de la
Biblioteca Nacional 6, 1949, pp. 595-640, esp. 628).
Seleccionar párrafo de destino3
Conectar a un párrafo
Connect to an entity
Disable highlights
Añadir a la tabla de contenidos