1 / El fracaso de las reformas coloniales, 1750-1820
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una sistémica oposición local. Por ello, aconsejó a su sucesor, José de Abascal
(1806-1816), que aplicara más bien «operaciones tranquilas y lentas» para hacer
frente a la decadencia del Perú.144 Para 1812, las minas de Huancavelica habían
sido cerradas y el mercurio era importado desde Almadén, España.
En 1809 se daban claras señales de una renovada intensificación de la vieja
corrupción. La incertidumbre política creada por la invasión napoleónica de
España y la legislación liberal en las Cortes de Cádiz crearon confusión en las
reglas institucionales y en el financiamiento bélico de emergencia. Los gastos
militares en ascenso desde finales del siglo xviii fueron drenando los recursos
fiscales virreinales.145 El virrey Abascal impuso un poder militar semidictatorial
y permaneció ocupado enfrentando sucesivas insurrecciones. Fue capaz de recaudar fondos y rentas urgentemente necesarios a través de una élite comercial
y terrateniente que apoyaba un embrionario sistema crediticio y fiscal público,
introducido en 1777 y reestructurado en 1815.146 Este tipo de medidas y políticas financieras constituyeron un legado prominente para el Perú republicano.
taciones recibidas tanto que fue preciso mandarlas suspender por decreto de quinze de
abril de [1795...] que los mineros deben imputar a su mala correspondencia y desperdicios
su poca prosperidad y no a las providencias del gobierno [...]», en «Cuaderno», f. 244.
En 1806, la deuda total pendiente del mercurio entregado a crédito a los mineros era de
550.000 pesos (Fisher, John. Silver Mines and Silver Miners…, p. 82).
144. «[U]na relación de providencias públicas, que por su general ramificación abrazan los sólidos fundamentos de una universal reforma. Expuesta ésta a las decepciones del celo y al
orgullo de los sistemas, suele producir multiplicados males de difícil remedio y peligrosa
curación: aún en la práctica de las mejoras no se encuentran las más veces las ventajas
proclamadas por la teoría; y el pueblo amante de la novedad pero esclavo de la costumbre, no examinando con reposo lo que se aparta de sus envejecidos abusos, presenta con
irreflexión a las innovaciones más útiles el temible obstáculo del disgusto y la censura. Por
operaciones tranquilas y lentas ha de restablecerse la decadencia del Perú, pues en los cuerpos políticos como en los físicos, los suaves paliativos son, en ocasiones, más a propósito
que las grandes medicinas» (Memoria del virrey del Perú marqués de Avilés. Edición de Carlos
Alberto Romero. Lima: Imprenta del Estado, 1901, p. 4).
145. Klein, Herbert. The American Finances of the Spanish Empire: Royal Income and Expenditures in
Colonial Mexico, Peru, and Bolivia, 1680-1809. Albuquerque: University of New Mexico Press,
1998, p. 53.
146. Quiroz, Alfonso W. Deudas olvidadas, pp. 134-136 y 145-146; y Peralta, Víctor. En defensa de
la autoridad: política y cultura bajo el gobierno del virrey Abascal, Perú, 1806-1816. Madrid: Consejo
Superior de Investigaciones Científicas, 2002, cap. 3, y «El virrey Abascal y el espacio de
poder en el Perú (1806-1816): un balance historiográfico». En Revista de Indias 66: 236,
2006, pp. 165-194.
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