1 / El fracaso de las reformas coloniales, 1750-1820 95 Ginovés, su asesor y representante de confianza, con la asistencia de Ramón de Tamaris, sobrino del virrey. Marí también administraba otras fuentes de ingreso del virrey como lo cobrado por el nombramiento de corregidores interinos. En este particular se benefició Phelipe Betancur, corregidor interino de Pisco e Ica, nombrado en lugar del titular Francisco Espinosa de los Monteros. Espinosa y un grupo considerable de comerciantes vascos se hallaban enfrascados en una disputa en torno a la dirección del Consulado, en franca oposición a lo que consideraban un dañino contrabando «corrupto» que desviaba millones de pesos en plata piña y en barras. La facción de Espinosa denunció a Castelldosrius ante el Consejo de Indias. El fiscal del Consejo en Madrid calculaba que, en diez años, los franceses habían desviado cerca de 100 millones de pesos en plata a través del comercio ilegal. Asimismo, sostuvo que el palacio virreinal había sido convertido en un «burdel» y que se debía dar un castigo ejemplar a los gobernadores, oficiales reales y jueces implicados. Castelldosrius fue separado de su cargo en 1709, una sanción con escasos precedentes. Falleció en Lima en 1710, mientras esperaba los resultados de su apelación. Como era de prever, su tardía residencia en 1717 no sancionó pena seria a sus herederos.81 La muerte del virrey Castelldosrius no puso fin a la bien establecida red de contrabando. Su sucesor, Diego Ladrón de Guevara (1710-1716), exobispo de Quito, también fue acusado por el Consulado de asistir al contrabando francés en el Pacífico. Andrés Munive, juez eclesiástico y asesor del virrey, lo ayudó a incrementar su riqueza privada por medio de varios casos bien documentados 81. Representaciones de Marcos y Pedro Ulaortua et ál., s. f., y 2 de enero de 1708; respuestas del fiscal del Real Consejo de Indias Agustín Joseph de los Ríos, Madrid, 12 de marzo de 1710; petición de 26 comerciantes, Lima, 10 de marzo de 1708; Castelldosrius a S. M. y Consejo, Lima, 31 de julio de 1708; certificación del fiscal Bautista de Orueta, Lima, 13 de noviembre de 1717; y memoriales impresos por Catalina y Antonio Samanat, 1709-1710, en «Expediente sobre quejas contra el virrey marqués de Castelldosrius años de 1709 y 1710», Gobierno, Lima, leg. 482, AGI. Véase, también, Sáenz-Rico, Alfredo. «Las acusaciones contra el virrey del Perú, marqués de Castelldosrius, y sus “noticias reservadas” (febrero 1709)». En Boletín Americanista 28, 1978, pp. 119-135; Walker, Geoffrey. Spanish Politics and Imperial Trade, 1700-1789. Bloomington: Indiana University Press, 1979; y Malamud, Carlos. Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano, 1698-1725. Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz, 1986. Para la identificación de los comerciantes peninsulares que dominaban el liderazgo del Consulado véase Turiso, Jesús. Comerciantes españoles en la Lima borbónica: anatomía de una élite de poder (1701-1761). Valladolid: Universidad de Valladolid, 2002, pp. 86-88, 96-100, y 289-335; y Rizo-Patrón, Paul. Linaje, dote y poder: la nobleza de Lima de 1700 a 1850. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2000, pássim.

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