134 Alfonso W. Quiroz Al mando del gobierno, Bolívar ordenó a sus propios oficiales el despojar propiedades, incluidos los ornamentos de plata de las iglesias, como medio para financiar al ejército.13 En una halagadora muestra de gratitud que prometía duraría hasta la tumba, el general Agustín Gamarra, prefecto del Cuzco, le presentó a Bolívar ochenta medallas de oro y quinientas de plata recién acuñadas en la localidad en su honor, además de reportar haber cumplido sus decretos de expropiar y gravar las propiedades eclesiásticas.14 Hipólito Unanue, el ministro de Hacienda de Bolívar, y José de Larrea y Loredo, su sucesor, manifestaron preocupación por los excesos y el caos fiscal atribuidos a Gamarra y otras autoridades de provincias.15 En la práctica y en términos políticos, Bolívar y su fiel mariscal Antonio José de Sucre formaron a la primera generación de caudillos militares andinos en el arte del financiamiento abusivo de las fuerzas armadas. Bolívar aplastó a los líderes de inspiración liberal y usurpó el poder constitucional.16 En 1826 se vio obligado a dejar las riendas del poder dictatorial peruano debido a la oposición colombiana, peruana y boliviana a su grandioso plan de una confederación liderada por él mismo.17 de residencia seguida al señor coronel don Carlos Zabalburu, exintendente y comandante general de la provincia de Chachapoyas, años 1824-1825», Juicios de Residencia, CSJL, leg. 430, AGN. 13. Marichal Carlos. A Century of Debt Crises in Latin America: From Independence to the Great Depression, 1820-1930. Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1989, pp. 30-31, donde se cita la correspondencia de Bolívar. 14. Gamarra a Bolívar, Cuzco, 12 de septiembre de 1825, en Gamarra, Agustín. Epistolario del Gran Mariscal Agustín Gamarra. Editado por Alberto Tauro. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos / P. L. Villanueva, 1952, pp. 29-30. 15. Nota marginal en Gamarra a ministro de Hacienda, Cuzco, 23 de enero de 1825, y Cuzco, 27 de junio de 1825, en Gamarra, Agustín. Ob. cit., pp. 17 y 27; y Larrea y Loredo, José. Principios que siguió el ciudadano José de Larrea y Loredo en el Ministerio de Hacienda y Sección de Negocios Eclesiásticos de que estuvo encargado. Lima: Imprenta J. M. Concha, 1827, p. 3. 16. Bolívar desplazó, encarceló o exilió a «varias personas de finos talentos y carácter puro, y populares en el país, que habrían sido idóneos para su administración. El mariscal La Mar, el canónigo Luna Pizarro, el conde de Vista Florida, los generales Necochea, Alvarado y otros más eran de esta clase. Estas personas son todas de personalidad irreprochable, y su probidad queda probada con su pobreza; es en verdad una reflexión placentera que los hombres más puros y más ilustrados del Perú sean todos republicanos» (Tudor a Clay, Lima, 24 de agosto de 1826, en Manning, William (ed.). Ob. cit., vol. 3, p. 1808). 17. Véase la correspondencia diplomática de Tudor, repleta de detalles confidenciales y respaldada con conversaciones personales con los principales actores del momento, entre ellos

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