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Alfonso W. Quiroz
A pesar de su honestidad personal, Abascal se vio obligado a condonar la
corrupción administrativa y dar cabida a unos marcados conflictos de interés
entre las autoridades coloniales del más alto nivel. Según un informante de
Lima, los jueces, oficiales de hacienda y miembros del cabildo se beneficiaban personalmente de sus cargos por medio de injusticias y daños al común
debido al cohecho, vicio y otras granjerías.147 Otro acomodamiento clave bajo
el mandato de Abascal se dio dentro de la organización militar. A comienzos
del siglo XIX, los criollos comprendían aproximadamente el 50 por ciento de
los oficiales del ejército regular, a pesar de la reforma militar de la década de
1780 que redujo las milicias dominadas por ellos. La administración corrupta
de recursos en las unidades del ejército había sido denunciada por Ulloa, varias
décadas antes, pero se hizo notoria bajo Amat y, se agudizó a partir de 1768,
con la expansión de los privilegios del fuero militar.148
Durante el gobierno de Joaquín de la Pezuela (1816-1821), el penúltimo
virrey español, la corrupción militar y el favoritismo alcanzaron nuevos niveles.
Pezuela, un virrey tiránico y conservador, gratificaba con su favor a los oficiales
reales que le eran fieles y a su círculo más íntimo.149 De hecho, este virrey dilapidó recursos vitales, dolorosamente exprimidos a los súbditos, en expediciones
militares fallidas que buscaban aplastar la creciente ola emancipadora en Chile
147. Andrés Vega Salazar a M. P. S., Lima, 10 de enero de 1809, Junta Central Gubernativa del
Reino y del Consejo de Regencia, Estado, leg. 54, n.° 45, ff. 1v-2, AHN. Esta crítica de los
corruptos funcionarios criollos y peninsulares que se encontraban profundamente inmersos en conflictos de interés (puesto que contra lo que las normas estipulaban, ellos tenían
propiedades en la zona y vínculos familiares con la élite local) nombraba a las siguientes
personas: Manuel García [de la Plata], Domingo Arnaiz, José Pareja, Manuel María del
Valle, Juan del Pino Manrique y Tadeo Bravo. Este último, residente en España, fue acusado de haber sobornado al primer ministro Manuel Godoy, para así obtener cargos para los
miembros del cabildo de Lima.
148. Campbell, Leon. «The Army of Peru and the Tupac Amaru Revolt, 1780-1783». En
Hispanic American Historical Review 56, 1976, pp. 31-57, y The Military and Society in Colonial
Peru, 1750-1810 (Filadelfia: American Philosophical Society, 1978; y Marchena Fernández,
Juan. «The Social World of the Military in Peru and New Granada, 1784-1810». En Fisher,
John; A. Kuethe y A. McFarlane (eds.). Reform and Insurrection in Bourbon New Granada and
Peru. Baton Rouge: Louisiana State University Press, 1990, pp. 54-95.
149. Pezuela a Secretario de Estado (Hacienda), Lima, 30 de noviembre de 1818, n.° 333, urgiendo que se concediera a «los militares algunas recompensas en la carrera de Hacienda»,
Gobierno, Lima, leg. 761, AGI; y Pezuela a Juan de la Madrid Dávila (Secretario del Supremo
Consejo de Estado), Lima, 2 de noviembre de 1820, Gobierno, Lima, leg. 762, AGI.
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