casi todo ese flujo que entraba se quedaba en el banco, no lo prestábamos porque estábamos
tratando de cerrar la brecha. O más bien, cuando yo digo que se quedaba en el banco en realidad
lo que estábamos haciendo era pagar créditos extraordinarios interbancarios, que era la forma en
que el banco se manejaba con este faltante de liquidez.
O sea, el banco en un sentido literal no puede tener un faltante y liquidez, las cuentas tienen que
cuadrar; pero hay liquidez que se puede llamar normal, sana, que es la liquidez que uno tiene de
depósitos del capital de los dueños y de créditos de cierto tipo, por ejemplo, de capital de trabajo
de bancos extranjeros.
Cuando un banco no tiene suficiente de ese tipo de liquidez, recurre a los préstamos
interbancarios; y eso es lo que había estado haciendo el Banco Latino en todo el periodo antes de
que nosotros entráramos al banco.
Entonces cuando llegamos al banco tenía una deuda enorme de créditos interbancarios. Esos
créditos eran una forma muy malsana de liquidez. ¿Por qué? Porque era caro en esos meses la
tasa de interés interbancaria, era muy alta, entonces era un dinero muy caro; pero, además de eso
eran créditos diarios, entonces era un dinero muy inestable que un banco prestaba y renovaba día
a día esos créditos.
El señor FRANCEZA MARABOTTO (UN).— ¿La tasa de interés interbancaria en ese
momento de cuánto era y hoy día de cuánto sería?
El señor WEBB DUARTE.— Tuvo mucha fluctuación, pero gran parte de ese tiempo, en ese
periodo estuvo encima del 10% y llegaba hasta 18 ó 20%, fluctuaba en ese rango. Hoy día está
entre 2 y medio y 3 y medio por ciento, está fluctuando en ese rango durante el último par de
meses.
Entonces, en ese momento ésa era la forma, a eso nos referíamos cuando decíamos que el banco
no tenía liquidez. Tenía el dinero, pero era ese dinero caro e inestable.
Entonces, lo que nosotros hacíamos era cuando recuperábamos crédito o recibíamos nuevos
depósitos usábamos ese dinero para pagar esos préstamos interbancarios y no para dar créditos; y
por eso digo, nosotros casi no dábamos crédito.
Ese fue uno de los problemas de gestión del banco, porque es muy difícil tener clientes si uno no
está dando créditos, porque muchos de los clientes de un banco ponen depósitos pero también
buscan créditos. Pero si uno no está dando créditos, tampoco ponen depósitos. Entonces, ése fue
uno de los problemas de gestión que nosotros tuvimos que afrontar.
Había una segunda razón por el cual no dimos muchos créditos, y es que no teníamos muchos
clientes que eran buenos sujetos de crédito; y ésa es la situación normal de la mayoría de los
bancos ahora. Pero en el caso del Latino diría que fue algo peor en ese periodo porque los sujetos
de créditos que nosotros heredamos, los clientes (8) del banco, fuimos descubriendo que eran
pésimos deudores. Entonces no queríamos seguir trabajando con ellos.
Y los casos donde sí dimos créditos fueron muy, muy pocos, y eran casos donde a veces eran de
refinanciación. En ese sentido no aumentábamos nuestra exposición con ese cliente, o sea,
simplemente se renovaba un crédito, y ahí no salía caja nueva.
Y en algunos casos sí fue un crédito nuevo que aumentaba la exposición, y esos eran casos pocos
y muy estudiados y naturalmente buscábamos toda clase de garantías, típicamente eran garantías
muy comerciales, eran adelantos contra flujos de caja muy seguros.
En los préstamos de capital de trabajo deben haber sido mínimos, absolutamente mínimos.
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