El señor SIMIÓN ARMAS.— Cuando yo llegué habían algo de mil y picos y después me
explicaba el doctor por medida disciplinaria por cualquier motivo ya lo sacaban, quedaban no sé,
si ya menos de mil, más de mil no sé.
La señora PRESIDENTA.— Pero mil para resguardar el local únicamente, tantos; escuchó
comentarios de qué funciones, una cosa era oficialmente cubrían seguridad, pero como tenían
este nombre Júpiter de un cosa que quizá no se podían revelar, usted tiene conocimiento si
alguna vez escuchó, le comentario que le encargaban operativos, seguimiento, este tipo de cosas
que se han revelado ya después sobre periodistas, políticos?
El señor SIMIÓN ARMAS.— No, no.
La señora PRESIDENTA.— ¿No conoció, mejor dicho?
El señor SIMIÓN ARMAS.— No, desde ese punto desconozco todo.
La señora PRESIDENTA.— Claro, no digo que usted o tramitara , eso como se escuchaba los
comentarios, si escuchó alguna vez.
El señor SIMIÓN ARMAS.— Discúlpeme que le interrumpa, pero como le dije al doctor, era
una cosa que nos conocíamos todos, de ola; pero, cuestión de trabajo todo era hermético, uno no
le podía preguntar al amigo, oye para qué te ha llamado el doctor, que vas a hacer ahorita, no se
podía, porque no respondían, salían con una cosa, con otra cosa y para evitar mejor no se hablaba
nada, los encargos eran directamente que el doctor hacía, entonces ya se cumplía con él
únicamente, pero después no tenían que darle cuenta absolutamente a nadie.
La señora PRESIDENTA.— O sea, que ellos hacían una rendición directa con Montesinos, las
direcciones estaban aparte.
El señor SIMIÓN ARMAS.— Sí.
La señora PRESIDENTA.— ¿Quién conoce el “Grupo Omega”?
El señor SIMIÓN ARMAS.— Omega, no sé, si sería...
La señora PRESIDENTA.— El que lo comandaba el coronel Cáceres, Oscar Cáceres
Rodríguez.
El señor SIMIÓN ARMAS.— No sé, no, no. Porque había otro grupo que cuidaban la casa, la
casa de él, de la esposa.
La señora PRESIDENTA.— De la esposa, porque nos ha dicho que Omega estaba cuidando la
casa de la esposa a cargo de Cáceres Rodríguez.
El señor SIMIÓN ARMAS.— No, yo conocí a un comandante de la PIP, en ese entonces era
mayor.
La señora PRESIDENTA.— Acá están los funcionarios que han desempeñado, pero no está el
director (diálogo).
El señor SIMIÓN ARMAS.— Quién, era mayor, a comandante, no sé...
La señora PRESIDENTA.— ¿Omega? Están los jefes de las oficinas, pero no eran ...
El señor SIMIÓN ARMAS.— A ya, porque él era el encargado de cuidar la casa de la señora.
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