perdidos, no sabían donde estaban, estaban allanando casas, haciendo tonterías— se empieza a
desenmarañar esto.
Entonces, qué sucede, ellos le declaran a usted de que me conocen en la casa de Valencia, falso,
porque yo los conocí, los traté, hablé con ellos y me dijeron todas las cositas que hacían. Estas
cositas, me refiero a los viajes, ellos viajaban permanente y constantemente, se encargaban de
planificar, organizar y viajar con él a distintas partes del país.
Y ahora yo sé —y obra en autos en el Primer Juzgado la descripción de los viajes que han hecho
ellos—, se recoge y hay unos elementos, le hablo esto del día previo al 29. La despedida: Yo
estuve presente ahí, estuvieron los comandantes generales, estuvo mi Director General que en un
gesto muy —yo lo interpreté en ese momento— de lealtad, le dijo una frase que la tengo muy
grabada, que por su función y por su calidad él daría hasta su vida por él. Eso yo le escuché a mi
Director, yo estaba ahí, a Montesinos.
Más allá estaba el general Chacón, yo exigía que me dieran con oficio los policías, porque hay
que ver las cosas, hay que hacerlo formal. Me prohibieron algunas cosas, se los llevaron, a las
finales me lo dieron por relación y yo di, por supuesto, parte a mi superioridad que habían
llegado qué gente, qué equipos, etcétera.
Bueno, se despidieron y se inicia este asunto del viaje. Bueno, estamos hablando del día, el
primer viaje a Panamá. Posteriormente..
La señora PRESIDENTA.— Para que precise, para el registro de grabación. Usted está
hablando de setiembre..
El señor AIVAR MARCA, Manuel Jesús.— Sí, sí, de setiembre.
La señora PRESIDENTA.— En el local del SIN.
El señor AIVAR MARCA, Manuel Jesús.— Así es.
De ahí se suscitó los hechos que son de amplio conocimiento, en que viajan en el avión del
banquero Romero y luego es consabido, el retorno.
Entonces, estamos precisando cuál es la relación con estos jóvenes militares quienes a usted le
vertieron una cosa que a mí me habían conocido donde Valencia.
Bien, una vez que él está acá, durante el viaje, durante todo el tiempo sí tuvo una permanente y
constante comunicación conmigo, ¿por qué?, porque mi comando había dispuesto y ordenado
que yo me hiciera cargo de la seguridad que corría antes por cuenta del SIN, de la (18) familia de
Montesinos, de su esposa y sus hijas, había una dotación, un equipo completo.
Se hizo la transferencia, a eso llegaron a pertenecer, si mal no recuerdo, el mayor Calle que
estaba al mando; había un contingente de personas que estaban, paralelamente había vehículos
de Radiopatrulla que estaban en las inmediaciones, pero en sí la seguridad personal corrió
traslado y ya fue a partir de esa fecha mi responsabilidad.
El doctor Montesinos me llamaba constantemente para averiguar el estado de salud, en forma
permanente, constante y hasta fastidiosa. Quería saber si había pasado algo, responsabilizando al
estilo muy de él.
Bien, esto transcurre hasta que por los medios de comunicación nos enteramos de que él está
aterrizando en Pisco, que se transmitió, etcétera. Y él seguía comunicándose conmigo
constantemente, más de 3 ó 4 veces al día. Pero, la razón principal era la seguridad de su familia,
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