sistema, lo que llamamos nosotros un planeamiento operativo en que los encargados directos llamaban y convocaban de acuerdo a las necesidades que hubieran. El 95, el 96 y el 97 en forma sucesiva fui algunas veces —como le dije— por las razones expresadas, por razones del servicio, algo en donde yo estuviera en funciones, por decir en la Comisaría de Miraflores había mucha preocupación en la seguridad ciudadana, para diciembre del 94 hubieron excesiva cantidad de denuncias televisivas que fueron principalmente propaladas en el canal 4, en la Revista Dominical, habían abusos, colocaban paquetitos de droga, los patrulleros al intervenir colocaban paquete de droga a los civiles, hubo disparos, hirieron a dos personas, fue una campaña de casi 2 meses. El comando me designó y las razones tendrá para poder contrarrestar y controlar eso y ahí estuve bajo el mando de la jefatura de la VII Región, dos generales muy estrictos, uno de los cuales es —me acuerdo— el general que le decían "trueno" y el general Malásquez, quienes podrán —yo nunca los conocí antes— testimoniar la forma cómo trabajaba y había que estar en esa comisaría 24 horas al día. Por ese tiempo, las personas a las cuales yo frecuentaba, y a pedido, era el general Antonio Ketín Vidal Herrera con quien tenemos una frecuencia constante —ya había ido a mi casa donde yo vivía antes, yo también he ido a su casa— y soy testigo no solamente yo sino la familia, mis hijos, su digna esposa nos recibió muy bien, son una relación constante; de testigo el general Cáceres Burga, compañero de promoción en cuyo domicilio también nos reuníamos constantemente. En ese ínterin, y siendo preocupación del general Vidal ya en Inspectoría, me pidió a mí personalmente —es necesario hacer estos detalles— que las veces que yo pudiese, las veces que fuese o que debía, y en otras ocasiones a través de conversaciones asistí al SIN, le hablase porque él cuando estaba en Inspectoría tenía necesidad y quería estar en la Dirección General, y cuando estuvo en la Dirección General decía que quería continuar en ella y entonces me decía: mira, a veces la cercanía ... habla con él ... Y el trato con él, me decía "Manuelito", era el trato conmigo. La señora PRESIDENTA.— La pregunta es por qué lo convocaba Montesinos a usted. El señor AIVAR MARCA, Manuel Jesús.— Montesinos me convocaba, como lo he reiterado, por situaciones que eran en el caso cuando estuve en Miraflores, me acuerdo contadas ocasiones, no con precisión, porque en ese momento era pendiente lo de la seguridad ciudadana y una vez hubo un atentado en el María Angola, hubo una explosión y yo estaba de comisario en esa época y las demás veces eran por situaciones inherentes a la seguridad ciudadana y en otras yo procuraba ir, me llamaba por instancias del general Vidal y quien quería servir por interpósita persona era yo para poder hablar a favor de él. La señora PRESIDENTA.— ¿O sea, según el testimonio que usted brinda usted era una persona que podría influir en Montesinos?, ¿esta usted diciendo que un general le pedía que hable a su favor frente a Montesinos? El señor AIVAR MARCA, Manuel Jesús.— Es lo que él me pedía y el hecho de que yo pueda influir o no eso no está, yo lo respetaba y aún lo respeto como debe ser, como un ser humano al general Vidal y yo tenía el mejor de los conceptos hasta un evento que me pareció muy especial que no es precisamente el que se menciona en una comunicación sino otro en el cual me quedé muy sorprendido y dejé de asistir a sus convocatorias a la Dirección General de la Policía. La señora PRESIDENTA.— Por qué usted era considerado entonces una persona si usted está afirmando bajo juramento que el general Vidal le pedía que hable, se supone, en su favor frente a Montesinos, ¿cuál era su cercanía con Montesinos, la suya concretamente continuando la -50-

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