otra vez con diu diliyent, y de ahí salió una oferta, que fue del BIF.
Perdón, me estoy dando cuenta que este proceso ha sido durante el año 2000, más bien, porque todo
llegando ya a finales de ese proceso de venta el cuadro de venta empieza a complicarse ya por la situación
política.
Llega un momento cuando el BIF, después de haber sido escogido como el mejor postor, interrumpe la
vigencia de su oferta para hacer una consulta con su matriz en España, en vista de la situación política.
Seguramente estamos hablando de los resultados de la primera vuelta y de los cuestionamientos y todo
esto, diría, puso en duda si se iba a completar esa transacción o no.
Bueno, el cuadro político estaba cambiando, hubo cambio de ministro, y al final el ministerio, después de
un largo tiempo de espera y de angustia de parte de nosotros, que administrábamos al banco, se estaba
volviendo más y más difícil administrar al banco debido a toda la publicidad que existía con relación a un
proceso de venta y a lo que es la transparencia.
El proceso de venta significaba con relación a la situación del banco cuando uno vende un banco es
absolutamente necesario ser totalmente transparentes, y los diu diligent permiten esa transparencia, para
eso son, y era difícil, con tantos bancos postulando, que se mantuviera el cien por ciento de reserva, que
siempre se exige y que es una necesidad en cuanto a la situación de un banco. Pero no se pudo mantener
ya en el mercado se hacía, circulaba más y más información sobre los problemas del Banco Latino.
Las mismas autoridades no ayudaban, porque más de un ministro hacía comentarios que no dejaban bien
al banco, la imagen del banco.
Entonces, nosotros sufríamos durante este proceso porque la situación del banco se estaba deteriorando
por la combinación de un cuadro político que afectaba negativamente a todos los bancos, y la situación
especial del Latino, que se volvía más y más conocido, y que ya hacia finales del año 2000 empezó a
revertir la recuperación de depósitos que nosotros habíamos logrado más o menos durante los 12 ó 18
meses anteriores. Habíamos tenido bastante éxito en recuperar la imagen y la confianza de los
depositantes. Los depósitos estuvieron creciendo durante un buen tiempo. Las líneas del exterior también.
Todo eso empezó a revertirse hacia fines del año 2000, en este cuadro turbulento de política y de
indecisión con relación a qué hacer con el latino.
Bueno, en eso vino la decisión del ministro Boloña de no aceptar la oferta del BIF.
Él me comunicó, en una de las muy pocas comunicaciones que tuvimos, que su idea era reflotar el banco,
era reforzar la situación del banco y me indicó un poco indirectamente pero el mensaje fue muy claro, que
su idea era cambiar a las autoridades, al directorio del banco, y posiblemente a la gerencia. Era el
esquema que él tenía y él estaba convencido de que podía lograr una mejor venta del banco; o sea, menor
que la oferta del BIF.
Pero en los meses siguientes se complicó más y más el cuadro político y la misma situación del ministro,
y en ese sentido el Banco Latino quedó algo a la deriva.
El señor PRESIDENTE.— Estamos hablando entre julio o agosto del 2000 a octubre o noviembre del
2000.
El señor PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL DE RESERVA DEL PERÚ, doctor Richard
Webb Duarte.— Sí, todo ese período, y el banco tuvo que seguir funcionando a pesar de esas
dificultades,.
Llegó el cambio de gobierno, nuevo ministro Javier Silva Ruete.
El problema de los bancos es uno de los problemas más graves que él hereda y no era sólo el Banco
Latino ya, y entonces sobre su escrito él encuentra este problema y trabajando con el Superintendente de
Bancos, de entonces, señor Cortavarría, se decide el esquema que se llama de reorganización, que es el
decreto 108, que creas un marco legal para solucionar el problema del Latino y de otros bancos.
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