Es así que dentro de esa convocatoria, al estar yo presente, el señor Alberto Venero me pide
abrir una empresa para apoyar al hijo del general Saucedo y que éste a su vez tuviera un
ingreso que le permita realizarse como una persona que trabaja.
Efectivamente, yo aperturo esa empresa con siempre la modalidad de poner terceras personas
de confianza, entre ellas, unos amigos de la época de colegio también, que pueden ustedes
poder apreciarlo en registros públicos, y que en su momento Alberto Venero le cede una
oficina en las instalaciones de un local ubicado en Tomás Marsano, cerca de Paseo de la
República, frente al grifo Texaco al costado del grifo Mobil, no recuerdo bien la dirección, en
el cuarto piso le entrega una oficina y de ahí realizaba el señor César Saucedo, hijo, el trabajo
para el cual había sido coordinado.
El señor CHANG CHING (C90-NM).— Pero ni usted ni él figuraban directamente, o sea,
ni usted ni el señor César Saucedo Linares figuraban directamente en la empresa Debret ni
como accionistas ni como empleados.
El señor VALENCIA ROSAS.— Efectivamente, señor congresista, es verdad. Yo no
figuraba, figuraban como le manifestaba hace un momento, bajo la misma modalidad de
terceras personas. Ese era la mecánica que se seguía.
El señor CHANG CHING (C90-NM).— Ahora, ¿por qué razón el señor Venero pidió esta
empresa para apoyarlo al señor Saucedo Linares?
El señor VALENCIA ROSAS.— Tengo entendido de que la intención era ganarse un poco
más la confianza de este general.
El señor CHANG CHING (C90-NM).— Del general César Saucedo, padre.
El señor VALENCIA ROSAS.— Del general César Saucedo efectivamente.
El señor CHANG CHING (C90-NM).— Y, dígame, cómo es que finalmente este señor
Saucedo Linares dice que la empresa no es de él, sino que es más bien suya, del señor Juan
Valencia Rosas.
El señor VALENCIA ROSAS.— Bueno, por lo que ya hace un momento acabo de
mencionar, señor congresista.
La presunción era la que le acabo de mencionar, ya que yo la conformo pero él muy bien
sabía y hacía las coordinaciones inclusive con ingenieros de los señores Venero;
coordinaciones con el contador, el señor Juan Aranda de los señores Venero; coordinaciones
con la señora Luisa Venero que trabajaba también en el edificio; coordinaciones también con
ingenieros de jefatura, tengo entendido que el ingeniero Ruiz, no recuerdo el nombre, se
realizaban en esas oficinas.
Y las coordinaciones que teníamos eran básicamente para poder controlar el desarrollo de las
obras con los desembolsos del caso, ya que si me permite contar una de las anécdotas
ocurridas en las primeras obras de Macas I y Macas II, las personas que fungían como
representantes y socios contratan a un ingeniero y se da el hecho de que estos adelantan
aproximadamente 100 mil soles a este ingeniero y este ingeniero se desapareció, por cuyo
motivo yo entro en mortificación porque de todas maneras había una responsabilidad velada
ante el hecho. Y le transmito al señor César Saucedo que sería bueno para evitar ese tipo de
cosas, no dejarles el control absoluto de las chequeras ni del dinero, que cada empoce de
dinero que se hiciere a la empresa, se sacara de la empresa y vamos a tener una cuenta
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