El señor VALENCIA ROSAS.— Señor Presidente, por su intermedio, responder a la
señorita Townsend, referente a los precios y el proceso de interés de compra de los lotes
contiguos a los lotes 22, 1 y 2.
Como había manifestado hace un momento, yo he trabajado para el señor Alberto Venero y él
en algunos momentos me hacía los requerimientos, ya que era conocido en la zona, y que
hiciera los contactos necesarios con los propietarios de las casas vecinas.
Es así que en un primer momento cumplo con el mandato y me dirijo donde el señor de
apellido Kohl, creo yo que era propietario de la casa signada con el lote 21, y éste me
manifestó el poco interés de la venta, ya que por la construcción que se había hecho de los
inicios del hotel la zona había generado plusvalía en sus alrededores; éste, a su vez, me pidió,
creo que era, no lo tengo bien presente, pero era alrededor de 40 mil dólares. Y el señor Kohl
me dijo, me pidió que no figurase la cantidad real y que figurase creo que eran 15 mil dólares,
porque no quería tener un registro de un ingreso mayor. Ese mismo procedimiento ocurrió en
las demás propiedades en diferentes épocas, en diferentes años.
Y no es que había, como decía la señorita congresista, por su intermedio, señor Presidente,
que yo iba a pedido de Montesinos a comprar las propiedades. No, era por encargo del señor
Alberto Venero. Y tampoco iba yo a decir: quiero comprar y doy más plata. No, porque eran
transacciones donde los interesados de querer vender, o no, transmitían sus opiniones; éstas
eran trasladadas al señor Alberto Venero y creo que por el apremio o el requerimiento, no
conozco de dónde procedía el dinero, pero el señor Alberto Venero me hacía entrega del
dinero para que se realizaran las compras.
Y referente a los trámites, y mencionó usted la Notaría Aspauza. El trámite de las compras
nunca fueron directamente, tengo entendido, con la Notaría Aspauza, fueron muchas notarías,
hasta donde yo preciso. Ya que gran parte de las personas que estuvieron referidas como
presuntos propietarios, éstos iban a mi casa, el señor Wilfredo Venero, por coordinación de
Alberto, a recoger en un primer momento a mi esposa, que figuraba como propietaria del lote
21, y a una sobrina, la señorita Noemí Copara, que también ella ha dado sus declaraciones en
la Dinandro, la misma que yo asumí la total responsabilidad y dije que efectivamente ella no
tenía absolutamente nada que ver. Una empleada de mi casa, la señorita Margarita Ramos
Loconi, que figuraba como propietaria del lote 20. El procedimiento era que siempre no se
quería elevar a Registro Público con el cambio final, hay que esperar un poco más, hay que
esperar un poco más.
Tuve la acuciosidad ya en los momentos que hemos estado viviendo de convulsión, dado este
caso, de preguntarle específicamente a mi esposa a qué notarías ellas recuerda haber ido. Y
me manifestó las notarías a las cuales ella se dirigía a través o con la conducción del señor
Wilfredo Venero, y tengo entendido que su chofer, el señor Pedro Otoya, que mal, me parece,
lo han calificado como poseedor y testaferro de un dinero y un certificado, porque sé que es
una persona solamente dedicada a su empleo.
Pero, volviendo al tema, en las últimas declaraciones y entrevistas que pude haber visto por
televisión, mi esposa me manifiesta que en el lugar donde se encontraba el señor Wilfredo
Venero en las diferentes notarías, y tengo entendido también que en el centro de Lima, si no
me equivoco, que es Caylloma, donde queda Registro Predial, había un señor que lo pudo
reconocer por televisión últimamente, que era el doctor Pedro Huertas y que él se encargaba
de hacer todos esos trámites. Y tanto así de que en su momento cuando tuve una de las
últimas conversaciones con el señor Alberto Venero, donde yo me encontraba en una
situación de pánico personal, le manifesté mi total desacuerdo y le dije: me estás fregando la
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