La señora PRESIDENTA.— El hecho es que fue retenido entonces obligado a quedarse en el
SIN para que no hable.
El señor MERINO BARTET.— Yo sé que estuvo algunos días, 4 ó 5 días lo tuvieron ahí para
que no tuviera acceso al periodismo.
La señora PRESIDENTA.— y qué otra cosa, cómo se aseguraban de eso, de que no pueda
romper el silencio.
El señor MERINO BARTET.— Es que tengo entendido que le ofrecieron incluso mandarlo al
extranjero y una cantidad de dinero como recompensa que no sé si la llegaron a dar. Hubo un
poquito de tensión en esas circunstancias, porque el general Dianderas insistía en que no se
negase en absoluto en definitiva, ni tan tajantemente el papel de la Policía, que se le reconociera
siquiera un alguito.
La señora PRESIDENTA.— Eso estaba entre un afán que ya tenía varios años de que la policía
no fuera reconocida, sino el Ejercito o el SIN, en todo caso. En todo caso, está dentro del
esquema de que había que dejar de lado a la policía y levantar al SIN siempre.
O sea, hay una repetición, no todo son. El prólogo, un documento (23) sobre el Ejército todo el
país es testigo de excepción de los cuentos y episodios.
El señor MERINO BARTET.— Me da la impresión que ese el prólogo al libro de Hermoza.
La señora PRESIDENTA.— De Hermoza. No, no, labor sacrificada del Ejército, podría ser;
pero no hace referencia al hecho en sí.
El señor MERINO BARTET.— No, podría ser una parte del prólogo, porque fueron varias
páginas, o sea, un primer borrador.
La señora PRESIDENTA.— Luego a Pandolfi, ¿para que firme quién? Jefe del SIN.
Para desmentir una noticia de César Hildebrandt. (ininteligible).
Aquí esto, como le mencioné en mi oficio de referencia el Servicio de Inteligencia Nacional es
plenamente respetuoso de la libertad de expresión, pero no podemos dejar de mencionar que de
un tiempo a esta parte se observa en el diario La República especialmente en su llamado “nivel
de investigación”, tendencia de difamar, calumniar, falsedad de hechos, desnaturalizar
situaciones y fraguar documentos con la clara intención de dañar la imagen del Servicio de
Inteligencia.
Bueno, hay una práctica permanente del SIN decir que los documentos que presentáramos los
parlamentarios o periodistas como evidencias eran falsos, de allí que entonces los insumos que
eran para esta nota mencionan que de un tiempo a esta parte un diario podría haber incurrido en
esto.
El señor MERINO BARTET.— Y porque la República estaba considerado como diario
adversario o enemigo.
La señora PRESIDENTA.— Oficio a Pandolfi, jefe del SIN, otra vez sobre; otra vez un
programa de Hildebrandt, pero sorprender de que no son verdaderas y con la intención de
malograr la imagen del SIN.
El segundo documento que presenta es igualmente fraguado, más aún el periodista Hildebrandt
llega al extremo de presentar como firmante de este documento, un oficial de la Policía Nacional
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