Bueno, ella me dijo: “Ha estado...” En ese entonces estaba el doctor Rodríguez trabajando en el
1510 en su edificio con la doctora Montalvo y Yolanda misma”
“Se retiraron —dice— como a la 1 de la madrugada”.
La señora PRESIDENTA.— ¿Quiénes son el doctor Rodríguez, la doctora Montalvo y por qué
la peinadora estaba presente hasta esa hora de la noche?
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Ella se quedaba porque siempre hay una persona que se
queda un día sí, un día no con la congresista para acompañarla y ellos se quedaron hasta esa hora
porque ellos trabajaban en ese entonces en la oficina, pero él era hermano de un chofer de la
señora que se llamaba Elmer Rodríguez y el fue que lo trajo para que trabajara en la oficina de la
congresista.
La señora PRESIDENTA.— ¿O sea este señor Montalvo y este señor Rodríguez trabajaban
para alguna empresa privada de la congresista?
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Así es.
La señora PRESIDENTA.— Correcto.
Entonces ellos estaban realizando un trabajo de una empresa privada, no con ella sino ellos en
otra oficina.
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— No, trabajando para la señora, pero no acá en su domicilio
en el 1510 que es su edifico, en el segundo piso.
La señora PRESIDENTA.— ¿Y con ella estaba en ese trabajo?
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Dicen que con ella se ha ido y se ha ido a descansar la
señora.
Ha tomado una taza de café la señora y se ha ido a descansar.
Entonces, no obstante porque se supone que ella cuando sufre de los bronquios ya tiene como 3;
4 días y cuando empeora ya uno la lleva al hospital o a la clínica o un médico viene a verla
porque eso siempre suelo hacerlo, llamo al médico.
Pero esta vez fue una cosa bien rara porque yo me expliqué. Ellos no querían, es más, llevarla a
la clínica, porque justamente la señora tenía su academia que hasta ahorita funciona, Wisconsin,
ella estaba dando cursos vacacionales pero ya se había retirado la gente y solamente habían
quedado ellos.
Entonces ellos dijeron: “No, vamos a hacerle masajes”.
“¿Cómo el vas a hacer masajes? —le dije—. Tú estás viendo que se está muriendo y le vas a
hacer masajes?”
Porque yo le pasaba la llave por la planta del pie y no.
Es más, he metido mi dedo, le he limpiado porque tenía, toditito era una espuma blanca que
botaba, una espuma blanca.
Yo le he llevado en ese estado, grité, llamé a seguridad, hice que pasaran, con una sábana la
hemos levantado y yo la he llevado en mis brazos con Yolanda que iba llorando pero sí me
asusté porque nunca durante el tiempo que yo he estado con ella a ella le había sucedido esto.
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