para financiar las campañas reeleccionistas, alejándose de los principios de un
supuesto modelo de economía ortodoxa.
10- En efecto, durante el período 1995-2000 se gastaron más de 4,000 millones de
dólares de los recursos de la privatización, casi cinco veces más que en el período
1992-1994. Así, los crecientes déficit fiscales, ocasionados por la caída de la
recaudación como consecuencia de los beneficios tributarios a los principales
contribuyentes allegados al régimen y el excesivo gasto de la reelección, fueron
cubiertos con los recursos de la privatización durante casi todo el segundo
quinquenio de Fujimori. En 1998, con la primera ola de la crisis internacional a
cuestas, la situación económica del fisco comenzó a tornarse complicada por primera
vez en la década. La política fiscal expansiva de los últimos años de Fujimori tiene
muy poco de otodoxo. Así, el modelo ortodoxo fue utilizado como política de
gobierno a inicios del gobierno de Fujimori, pero pronto fue empleado como pretexto
para beneficiar a grupos de poder vinculados al gobierno. Este proceso acabó en los
niveles de corrupción que todos conocemos.
11- Los niveles de corrupción comienzan a hacerse evidentes con los malos manejos de
la empresa de seguros del Estado, Popular y Porvenir. La administración de esta
empresa estuvo bajo un grupo de funcionarios liderados por Augusto Miyagusuku
Miagui quien estaba estrechamente vinculado a Alberto Fujimori. Este grupo era
distinto y se articulaba directamente con el presidente para favorecer al entorno más
íntimo. Los ilícitos fueron cometidos en gran escala a través de empresas testaferras
del núcleo liderado por Miyagusuku. En este núcleo participaban también miembros
de las ONGs AKEN y APENKAI, entre los que se encontraban los hermanos del
presidente. Otra modalidad de ilícitos consistió en la contratación fraudulenta de
pólizas con distintas entidades estatales y principalmente con las FF.AA.. A través de
este procedimiento también se beneficiaron importantes personalidades vinculadas al
círculo más estrecho de Vladimiro Montesinos.
12- En el caso de la venta de la línea aérea de bandera, AEROPERÚ, se efectuó
careciendo de los balances auditados, con anulaciones de subastas, importantes
gastos del Estado para sanear la empresa y la posterior quiebra a manos de la
administración foránea. Lo importante de ese caso es que ejemplifica la ineficacia de
las instituciones del Estado para controlar el proceso de post-privatización.
AEROPERÚ constituye un modelo plagado de irregularidades anunciando que los
procesos subsiguientes arrojarían similares niveles de corrupción.
13- El proceso de Privatización de Aeroperú (1992-1993) se vio enrarecido por una suma
de hechos que favorecieron los intereses privados. Así, la Comisión ha verificado el
otorgamiento de beneficios irregulares al consorcio ganador de la buena pro,
conformado por Aerovías de México, Serminco S.A y Dora Zapata de Papini. Dicho
consorcio contó con la participación como “gestor de la venta” del señor Roberto
Abusada Salah, el mismo que ostentaba una posición de privilegio, en su condición
de asesor del ex ministro de Economía Jorge Camet Dickmann. Además, se han
encontrado evidencias del incumplimiento de las bases y la modificación de los
contratos que éstas contenían. En este contexto, es importante señalar que el contrato
de la privatización fue modificado con el aval de los funcionaros del Estado, el que
tuvo que asumir las contingencias que le correspondían a AeroPerú privatizada, con
la consecuente pérdida de U$$ 3’109,415, en agravio del erario nacional.
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