Comisión Investigadora de Delitos Económicos y Financieros 1990 – 2001
Área de Salvataje Bancario
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13-jun-02
El banco continuaba registrando un déficit de liquidez estructural que se incrementó a
US$ 60 millones por la operación de readquisición de cartera (programas de canje de
cartera) por US$ 13 millones y a la redención (cancelación de la deuda por vencimiento
del bono) de la primera emisión de bonos subordinados por US$ 7 millones.
Las colocaciones brutas registradas al mes de noviembre del 99 ascendieron a US$ 269
millones; el 26.15 % del total de las colocaciones brutas correspondía a cartera atrasada
(US$ 66 millones); la cartera refinanciada había crecido en US$ 17 millones, llegando a
US$ 97 millones a noviembre del 99. Este incremento en la cartera deteriorada explicaba
el retroceso en el nivel de cobertura que alcanzaba el 32 % de la cartera deteriorada.
Asimismo, se determinó que el ratio de cartera deteriorada ascendía al 64 %.
A setiembre de 1999, el banco había registrado una cartera crítica
(Deficiente+Dudoso+Pérdida) de 48% del total de la cartera, mientras que el promedio del
sistema se encontraba en 16%.
En diciembre de 1999 el banco se acogió al programa de canje de cartera pesada por
bonos del Tesoro por US$ 30.5 millones, reduciéndose el indicador de morosidad. Sin
embargo, no mejoró la cartera deteriorada ni se redujo significativamente el elevado nivel
de exposición patrimonial.
El banco registraba un déficit de provisiones sobre sus inversiones por US$ 625 mil y
adicionalmente hubiera existido un déficit sobre sus bienes adjudicados por un monto de
US$ 7.3 millones, aproximadamente.
Los ratios de rentabilidad se encontraban muy por debajo de los del promedio del sistema,
no solo influenciado por la contracción del negocio, sino adicionalmente por la carga de
otros gastos y la costosa estructura de captación.
A noviembre de 1999, el tamaño de la planta se había reducido a 733 trabajadores. Sin
embargo, su eficiencia medida por el promedio de activos por empleado, aún era muy
baja en comparación con instituciones de similar tamaño.
En conclusión, se establecía que el banco seguía registrando una débil estructura
financiera. Así, era necesario un relanzamiento e importante reforzamiento patrimonial
con la finalidad de: incrementar su nivel de intermediación, recobrar la confianza del
mercado y racionalizar sus gastos para poder recuperar su capacidad de generación,
mantener su participación en el mercado y garantizar su viabilidad en el mediano plazo.
Es importante señalar que pese a que, según en informe de visita de inspección de la
SBS del 03 de setiembre de 1999, el banco tenía al 30 de junio de 1999 un déficit de
provisiones por S/. 251’994,000, el informe al Directorio omite mencionar este aspecto
importante que daba cuenta del grado de deterioro del Banco Latino.
De otro lado, se debe destacar que los informes emitidos por el Area de Riesgos sobre la
situación del Banco Latino no pusieron énfasis en el análisis de la calidad de la cartera,
que finalmente fue el factor determinante que llevó el banco a la quiebra. El análisis
presentado en los informes del Area de Riesgos de COFIDE resultan ser limitados; así,
recién en el informe presentado en la sesión del Directorio Nº 459 del 11 de enero del
2000, se reconoce el deterioro de la cartera del Banco Latino.
El Directorio de COFIDE sólo tomó conocimiento del informe, no habiéndose encontrado
evidencia sobre disposiciones que se hayan acordado para revertir la situación de
deterioro en que se encontraba el Banco Latino.
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