Comisión Investigadora de Delitos Económicos y Financieros 1990 – 2001
Área de Salvataje Bancario
13-jun-02
denuncias por las irregularidades que descubran se hayan cometido en la anterior
gestión.
Con respecto al riesgo moral que se pueda presentar por parte del ente supervisor en el
proceso de reestructuración bancaria, Aristóbulo de Juan afirma lo siguiente: “Pero si no
hay seguridad jurídica, no hay voluntad política o si las políticas que se aplican no son
adecuadas, ni tampoco lo son la financiación o las instituciones destinadas a sanear los
bancos, por muy bueno que sea el resto del marco normativo y supervisor, los
supervisores se inhibirán a la hora de identificar los problemas o las situaciones de
insolvencia de los bancos.”22 Agrega que “También se da el riesgo moral de los
supervisores cuando ellos mismos están relacionados con los problemas. De hecho,
cuando su ejecutoria previa fue laxa o equivocada, serán reticentes a desvelar aquellos
problemas que hagan evidentes sus errores anteriores.” En este sentido, la SBS se podría
haber visto ante el conflicto de no tomar medidas que ponían en evidencia sus
deficiencias anteriores en la supervisión del Banco Latino.
Según el mismo autor, la reestructuración de los bancos requiere de la recapitalización
real de los bancos insolventes con la inyección de capital y la compra de activos de un
tercero. Se requiere capital real y se necesita en la cuantía necesaria para reconstruir el
capital y para convertir los resultados y los flujos en positivos. Asimismo, señala que no
debería aceptarse tolerancia alguna en el cumplimiento de las normas de capital y
provisiones, entre otros. En el caso del Banco Latino, además del hecho que el aporte de
capital realizado por COFIDE (US$60 millones) resultaba insuficiente en relación a la
pérdidas reales que tenía el banco, al realizarse dicho aporte en un 90% por capitalización
de intereses (esto es, no con capital real fresco) no se estaba cumpliendo con
recapitalizar el banco como para lograr reestructurar el banco.
La manera en que se afrontó la reestructuración del Banco Latino, nunca se logró resolver
el problema de insolvencia. En este caso, se utilizaron recursos del Estado para revertir la
situación pero de manera desordenada y sin tener claro el impacto de las medidas. Así, el
deterioro del banco fue muy superior al previsto antes de la entrada de COFIDE al Banco
Latino. En más de una oportunidad la SBS falló en la elaboración de sus diagnósticos,
tanto al momento en que COFIDE se incorpora, como antes de la venta de cartera al
Banco de la Nación. En ambas situaciones se asumió escenarios demasiados optimistas
que asumían que el contexto económico cambiaría de manera favorable. De este modo
se utilizaron recursos del Estado en distintos momentos, cuyo efecto se diluyó en el
tiempo. En este sentido, hubiera resultado más efectivo utilizar por única vez un buen
paquete de medidas que permita sanear la situación del banco de golpe. Pero para ello se
debía contar primero con un buen diagnóstico de la situación, el cual no fue realizado ni
por la SBS, ni por el MEF, ni por COFIDE.
8. En esta segunda etapa del Banco Latino, después de la incorporación de COFIDE
como accionista mayoritario, la SBS sustenta su desempeño de supervisión y control en la
realización de dos (2) visitas de inspección que practicó entre 1999 y 2000; sobre las que
emitió los informes N°s ASIF “A” – 170 – VI /99 y ASIF “A” – 000 –VI / 00; y que
identificaron los principales problemas que contribuyeron a que el banco continúe un
proceso de deterioro iniciado en la administración Picasso. Sin embargo, no se han
encontrado evidencias que la SBS haya implementado acciones concretas dirigidas a que
el Banco supere dichos problemas. Se debe considerar que la situación que se había
22
Ibid. Pg 19.
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