Entonces, me dice: "sí, a mí también me llaman para lo mismo, qué será", tampoco ninguna teníamos la seguridad de nada, sobre todo con ella. El señor PRESIDENTE.— ¿Y conversaba la señora Alva Hart con (4) la señora Martha Moyano? La señora CUBA JIMÉNEZ.— No, no, muy poco, la señora Alva siempre ha estado casi callada, no conversaba. El señor PRESIDENTE.— Ya, y llegaron al SIN. La señora CUBA JIMÉNEZ.— Llegamos al SIN. El señor PRESIDENTE.— Llegaron al SIN y ocuparon algún espacio, alguna sala, algún hall. La señora CUBA JIMÉNEZ.— Sí, como le digo, inicialmente había como un hall en forma circular muy grande, ahí es donde veo al señor el magister Coaguila, que ea ahora presidente del Ctar, y nos hacen pasar a un segundo piso y ahí encontramos un salón grande en la que habían también muchas personas y muchas de ellas fueron la estaban en Las Camelias. El señor PRESIDENTE.— Y otras personas que no estuvieron en Las Camelias. La señora CUBA JIMÉNEZ.— Que no estuvieron. El señor PRESIDENTE.— ¿Reconoce algunos nombres? La señora CUBA JIMÉNEZ.— No, no los conozco, eran desconocidos. El señor PRESIDENTE.— Ya. Y estaban: el señor Absalón Vásquez, el señor Trelles, el señor Medelius, el señor Montesinos. La señora CUBA JIMÉNEZ.— Señor Medelius y el señor Montesinos. El señor PRESIDENTE.— ¿Eran cuatro personas o habían más? La señora CUBA JIMÉNEZ.— No, no, solamente los cuatro. El señor PRESIDENTE.— ¿Ellos estaban como en una mesa que evaluaba o cómo estaban? La señora CUBA JIMÉNEZ.— Exactamente, el señor Montesinos, el ingeniero Vásquez y el señor Trelles ubicados en la parte central de la mesa y el señor Medelius que hacía como el papel de secretario, él anotaba y fue breve, porque el ingeniero Absalón me presentó, le dijo que yo era presidenta de la Beneficencia y que había hecho buena labor, que él tenía información de que había hecho buena labor social y que no sería malo, que sería una buena posibilidad, una buena carta, le dijo y eso fue todo. Nadie más habló nada. El señor PRESIDENTE.— ¿A usted que le preguntaron? La señora CUBA JIMÉNEZ.— De donde era. El señor PRESIDENTE.— Cuéntenos. La señora CUBA JIMÉNEZ.— Que donde había nacido, o como es que había trabajado en Beneficencia, cuál era mi trabajo en la Beneficencia, si tenía presupuesto del Estado o no, y yo le conté que no teníamos ningún presupuesto, que todo era por ingresos propios, pero que se hacía coordinación y sobre todo se trabajaba con personas que en Moquegua apoyaban y se hacía apoyo social a niños de Moquegua, a mujeres, familias. Que se necesitaba mucho, que era falso que Moquegua pues tenía la posibilidad, que había mucha gente pobre. Yo dije eso. Entonces, ¿qué le parece? Me parece una buena carta, entonces, señora retírese, ahí es -22-

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