También hay dos situaciones que yo quiero dejar puntuales, por encargo de mi patrocinado, de
que él sí vivió una situación de emergencia y como tal esta situación de emergencia y las
consecuencias de esta situación de emergencia las pueden haber asumido tanto él, desde el punto
de vista político como desde el punto de vista político administrativo la gestión del doctor
Yamamoto. Pero los demás ministros que compraron medicinas chinas, ya no tenían ninguna
situación de emergencia; tuvieron todo el tiempo suficiente para efectos de planificar todo
aquello que se le cuestiona al doctor Vidal por la situación que tuvo que vivir; ya no se dio en
esos momentos tanto en el doctor Paredes y el doctor Freundt.
De tal manera de que como he visto en publicaciones periodísticas de que ellos simplemente
siguieron lo que hizo el doctor Carlos Vidal, eso resulta totalmente falso. Porque definitivamente
la situación vivida en aquel momento de emergencia, no tiene nada que hacer con los
dispositivos que posteriormente y las acciones que posteriormente se dan en situaciones
totalmente anómalas en un país con crecimiento, además con crecimiento, con créditos, con
cartas de visto bueno y espaldarazo del Fondo Monetario Internacional; de tal manera de que
nada de esto se explica.
Recordemos de que nosotros éramos parias por no haber pagado la deuda externa al 28 de julio
de 1990, no teníamos crédito en ningún lado.
Esas son situaciones que las tuvo que vivir políticamente el doctor Carlos Vidal Layseca y que
no las vivieron ningún ..., obviamente como consecuencia de eso también el doctor Yamamoto.
Pero de ahí nadie más tuvo que vivir dentro de lo que significa el sector Salud esas
consecuencias.
El señor PRESIDENTE.— Un último asunto de mi parte, usted dijo que iba a mencionar dos
cosas, ha mencionado una.
El señor TEMOCHE.— Quizás esa es la primera. La otra que es más importante desde el punto
de vista personal y esto sin que constituya un alegato, pero fundamentalmente una situación de
honor personal de parte del doctor Carlos Vidal Layseca. Él ha sido funcionario internacional
que casualmente fue contratado por la Oficina Panamericana de la Salud en función a su calidad
no sólo personal, sino científica como médico, de haber siempre pensado en una medicina social
y en función de ello deja la Oficina Panamericana de la Salud sin tener derecho a cesantía o
jubilación por el tiempo que había trabajado, y eso le significa una merma dentro de sus recursos
económicos, su movimiento patrimonial.
Es claro que lo he acompañado, él empieza ganando 28 dólares, después sube a ganar algo de
doscientos y tantos, el equivalente de doscientos y tantos dólares. Pero resulta ser de que como
no podían ganar más que un congresista de la República, en aquel momento, todavía le
descuentan parte de su remuneración en diez meses el exceso que dijeron de que le habían
pagado. Y para él representó una pérdida real de 50 mil dólares para poder vivir durante ese
período de tiempo en el Perú ocupando única y exclusivamente el cargo de Ministro de Salud sin
tener permiso de la Oficina Panamericana de la Salud, porque él quiso ser diáfano en su
conducta, y no es que dijo: guardenme el sitio acá, que me voy al otro lado para después
regresar. No, él dijo: me voy, y si después puedo regresar y ustedes me aceptan, regresaré.
De ahí lo que representó para él fue salir y salir al alma máter, la Universidad Cayetano Heredia,
donde llegó a ser rector y le interesó no tanto por la remuneración tampoco, sino
fundamentalmente porque lo que significaba dar para su país y formar médicos, pero médicos
con concepto de medicina social. No solamente médicos que fueran al extranjero para quedarse
en el extranjero, de alta capacidad y alto conocimiento, de ninguna manera.
Y no solamente ello, sino que además conociendo ya la personalidad del Presidente Fujimori que
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