memoria no me está ayudando, pero que me hizo presente.
El señor PRESIDENTE.— ¿Ningún miembro del oficialismo?
Paredes era miembro del oficialismo ¿no?
El señor NORIEGA, Diómedes.— El congresista Larrabure, no sé si estaba en ese tiempo
Espichán, pero eran varios nombres que me dio, varios nombres, la verdad que, pero ya el simple
hecho de que exista eso me llamó la atención. Entonces, eso explicaba alguna cosas, entonces,
ahí entendí y, bueno, le puse mayor atención al asunto.
Yo iba ahí, pues, a veces salía el congresista Alfonso Grados, es una persona con la que yo
trabajé en un momento, entonces, a veces salía y yo iba a entrevistarlo porque yo grababa, subía
a la oficina de prensa y hacía mis notas sobre lo que decían los congresistas en los Pasos
Perdidos, que era mi función, salía y veía como, en este caso, sobretodo el señor Vidal, en un
momento también, en su momento también el señor Vallejos, cuando el congresista como que no
quería entrevistarlo o no le interesaba el tema, no solamente se iba él sino llamaba a los demás,
vámonos, los retiraba.
Bueno, yo, inicialmente pensaba que era poder de persuación hacia los demás, no sabía que
existía de por medio una especie de dependencia, una dependencia que había existido antes,
incluso, que yo trabajara en esa área de Prensa y desde el año, tengo entendido que desde el año
93 funcionaba eso, en el cual, el Congreso les daba algunas facilidades, no solamente de logística
sino materiales, incluso, creo que le daban alimentos a los periodistas, a través de unos tickets,
unos vales.
El periodista gana, como usted, congresista, gana relativamente poco, salvo unos que otros que
ganan bien, entonces, ganan muy poco; y sobretodo, el que últimamente en el último, en el
gobierno pasado se acostumbró, pues, se llevó mucho a la política de la oferta y la demanda.
Obviamente que, un periodista bien remunerado rendía más, pero los medios optaron por
contratar a 3, 4, a precio de 1; entonces les salía más cómodo para ellos y además no les
garantizaban ningún derecho laboral; entonces, tomaban a los periodistas, muchos de ellos
jóvenes, la mayoría de ellos, incluso, practicantes o recién salidos de la universidad.
De tal manera que eran presa fácil de estos señores que se le acercaban a ellos, le decían: Sabes
qué, entrevístame a tal congresista y te doy 2 vales de alimentos, de almuerzo, de lo que el
Congreso le destinaba al periodista, sino que, como no había una forma de hacérselo llegar
directamente, de su representación que era en este caso el Círculo de Cronistas Parlamentarios, el
señor Hugo Vallejos recibía los tickets de alimentos, se los daba al señor Díaz que no tenía
ninguna función en el Círculo de Cronistas Parlamentarios, trabajaba para un congresista, como
le repito, él, simplemente, como una especie de ayudante suyo que no tenía por qué hacerlo ahí,
iba y ejercía ese chantaje.
Entonces, eso lo hacía señor Vallejos, pero indirectamente a través del señor Díaz, entonces, iba,
oye, sí, entrevístame a tal congresista, iba le daba 1 o 2 tickets por hacerle la entrevista, además
no lo hacía con todos, obviamente, con los medios más grandes, de los de más llegada, los
medios chicos están destinados a no recibir nunca ningún tipo de alimentos, eso no llegaba a
oídos de la Mesa ni de los congresistas. Y cumplían así, entonces, iban, lo entrevistaban, 2, 3
tickets.
Entonces, después de esto, no solamente ha sido así, no solamente ganaban el favor del
congresista sino que además, dijeron: Sabes qué, mira, después que el periodista o los periodistas
habían entrevistado, yo te he gestionado la entrevista, pero yo le voy a dar tanto al periodista y el
periodista no sabía y los congresistas caían en eso y le daban su dinero, lo que pedían.
-4-