Entonces, eso en mí generó una decisión. Estuve muy indignado, porque, caramba que el
Presidente de la República que diga eso, ya pues, era la última persona que yo pensaba que podía
dar una declaración así.
Porque yo ya sabía que Joy Way estaba pues en otro, pero decía, el Presidente de repente. Pero
cuando el Presidente declaró eso contra, yo estaba en todos los medios.
El señor PRESIDENTE.— Contra Ivcher.
El señor CAPCHA.— Contra Ivcher.
Entonces, yo dije: “Bueno, que pena, el país se ha ido al diablo”.
De ahí vinieron todo un montón de ataques, toda esa semana, inclusive el cardenal Vargas
Alzamora dijo que él se enfrentaba, que así lo mataran, igualito él iba a salir al frente, iba a
denunciar.
A raíz de eso fue que conversamos con algunas personas: “Oye mira, ¿sabes qué? La verdad que
esto es una hipocresía”.
Por ahí me hablaban de que, Baruch ya estaba afuera. Baruch se fue la primera semana, creo que
el 7 o el 8 de mayo se fue a Miami, ya él sabía que lo iban ajustar.
Entonces, conversamos con algunas personas: “Compadre, esto es una hipocresía”. La prensa ya
estaba completamente volteada y yo tomé la decisión, personalmente.
Además, Baruch es una persona que yo sabía que no estaba metida ni en el tráfico de armas, ni
en evasión de impuestos. Lo que me cueste pues, pero yo no me voy del país, me quedaré acá.
Mi amigo que tiene su universidad me dijo: “Juan Carlos, ten cuidado, está feo, nadie te puede
garantizar nada”.
Consulté con muchas personas, todo el mundo decía: “Ten cuidado”; y lo hicimos. Hildebrandt
anunció, salió eso y Joy Way no tuvo nada que decir, que reconocer primero que era su firma,
que era su documento de su propiedad. Tal como están acá en los recortes ¿no?
“Primicias y publicidad para todos los medios”, eso fue el sábado 7. El viernes hizo su
conferencia él en el Congreso, el jueves fue la denuncia en el programa de Hildebrandt.
“Joy Way admite el crimen, pero le robaron el arma”, salió en La República. “Destapamos el
plan de Joy Way”, salió el 3 de marzo. “Premier niega, gobierno extorsiona a medios de
comunicaciones” y lo más bochornoso, que realmente a mí sí me dio miedo, porque hasta ahí yo
no sentía miedo, fue cuando Víctor invitó a los militares para que entren al Congreso y
declararan a Baruch traidor a la patria, que había un vídeo, tantas cosas. A mí mucha gente me
llamaba, mucha gente sabía los vínculos que yo tenía con Baruch.
Entonces, me decían: “Oye, Juan Carlos, ¿qué está pasando en el país?” Me llamaban para
decirme: “¿Oye, Baruch es traficante de armas?” “No, —le digo— que a mí me consta no es
traficante”. “Pero ha salido un artículo”. “Sí pues, —le digo— pero esos artículos vienen
direccionados”.
Entonces, entraron los militares, la sesión se cortó porque el señor Hildebrandt recibió una
llamada y ahí quedó todo. Así es.
De ahí empezaron el tema de los lobbies y ya con esos documentos Fujimori se cayó la boca, se
fue a Roma, trató de pasar desapercibido, pero ya quedaron al descubierto. Acá está el
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