Y logré con la empresa de la cual era empleado, Cilloniz, Salazar y Urquiaga, que hoy no existe, porque
así son los ciclos de las empresas constructoras. Lamentablemente ya no existe Cilloniz, ya no existe
Payet, ya no existe Flores y Costa que quizás usted se acordará, no sé que edad tiene, 52. Quizás tenga un
vago recuerdo. porque así son los ciclos de la construcción y así es el riesgo de la construcción.
Logré que en un caso que iba a poder ejecutar un edificio en la avenida Larco asociarme con mi
empleador, del cual continúo siendo empleado, con la condición que yo dirigiera la obra, porque era una
empresa vinculada con el empleo de mi padre y su participación era una empresa en la cual yo iba a ser
favorecido, obra privada.
Entonces logré un cartel en la obra, que los carteles son muy importantes, que decía Cilloniz, Salazar,
Urquiaga y JJC. Yo ponía JJC porque era muy joven, tendría 25 ó 27 años y necesitaba presentarme como
que mi hermano mayor —ya fallecido hace bastantes años— y que también era ingeniero civil, también
era socio, por el hecho de que fuera mayor y que había sido empleado de Cristiani y Nielsen que era una
empresa noruega o danesa muy prestigiada que tuvo una participación en el Perú en determinada época.
Esa es la historia, si eso es lo que me ha preguntado y cómo nazco de constructor. Y después consigo lo
que puedo y hago lo que puedo trabajando mucho, intensamente y creciendo poco a poco y sobreviviendo
a los ciclos económicos. Pues la construcción vive con los ciclos económicos, en bonanza hay obras y en
recesión no hay obras.
El señor PRESIDENTE.— JJC fue constituida solo entre usted y sus hermanos ¿no es cierto? ¿o hay
una modificación accionaria?
El señor CAMET DICKMANN.— Era mi padre y yo, Él delegaba en algunos de sus hijos la
representación accionaria por la edad y el peligro siempre de muerte y tributación de herencia, que era
una idea de él que yo también he aplicado en mi vida, la he heredado como concepto.
El señor PRESIDENTE.— O sea la empresa fue siempre una empresa de carácter familiar, no tuvo
modificación accionaria que permitió la intervención de terceros.
El señor CAMET DICKMANN.— La empresa no ha querido a nadie y tampoco a salido a bolsa.
El señor PRESIDENTE.— ¿Antes del año 1992 hay alguna modificación importante de accionistas,
básicamente cuando se produce la transferencia suya a sus hijos, ese es el cambio más importante de
accionistas?
El señor CAMET DICKMANN.— Con mi padre las proporciones que teníamos él podía poner las
acciones a nombre de los hijos que le pareciera o yo también, como lo hice, éramos un tercio de
propiedad de él y dos tercios de propiedad mía.
El señor ALEJOS CALDERÓN (PP).— Gracias, Presidente, para por su intermedio darle la bienvenida
al señor Camet.
Yo quisiera saber dentro de la conducta general de la construcción, yo he conocido a algunos
constructores y me decían que para los constructores peruanos era muy difícil acceder a la licitación de
carreteras, y en general para todas las empresas peruanas.
¿Usted podría ser tan gentil de informarnos o informarme cómo es el procedimiento para acceder a una
licitación de carreteras y por qué es tan difícil para la empresa peruana?
El señor CAMET DICKMANN.— Lo difícil en la vida es que a uno le encomienden trabajos cuando no
se tiene experiencia en la especialidad. Yo comencé como edificador, que es la actividad más fácil dentro
de la construcción, aunque una de las más complicadas porque hay muchísimas partidas, hay calidad de
acabados, exigencia de los propietarios, etcétera.
Después logré ampliar a obras de urbanización, o sea ya había una diversificación. Precisamente la
primera fue con tu papá que tenía vinculada con el Banco Popular, ni me acuerdo dónde quedaba porque
hace tantos años.
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