El señor CAMET DICKMAN.— No me han mandado cartas, lamentablemente. Tengo acá un memo nomás que es lo único que me han mandado. El señor PRESIDENTE.— En el caso de deuda y papeles y recompra de papeles de deuda, la recompra silenciosa, hay algunos temas que nos interesaría poder aclarar. Habiendo un proceso de renegociación de la deuda y trabajándose una estrategia de recompra silenciosa, usted anuncia en el extranjero el programa de canje de deuda por inversión. Esto evidentemente presionaría a un alza de la cotización de papeles; ¿por qué lo hace?, ¿por qué anuncia esto en el extranjero teniendo... El señor CAMET DICKMAN.— Javier, un comentario al margen, voy a apagar el micro. —Diálogo con el micro apagado. El señor PRESIDENTE.— Si el tema está planteado, nosotros podemos pedirlo a la otra comisión. En realidad lo que a nosotros nos interesa más que... El señor CAMET DICKMAN.— Apagué a propósito porque no quería que salga eso en la cuestión; pero sabes qué, así como tú tienes tu agudeza yo también la tengo. Tú también tienes un salario del Estado, entonces no tripliques pues y malgasten su tiempo y los salarios que tienen. Ya te fregué, como tú acostumbras fregar, pero amistosamente. Y no es para que te resientas, porque veo que te sonríes. El señor PRESIDENTE.— No me resiento, yo tengo correa ancha. Este es un tema muy puntual, ¿qué sentido tiene el anuncio afuera del canje de deuda por inversión si está trabajándose una estrategia de recompra silenciosa? El señor CAMET DICKMAN.— En Hamburgo creo que ha sido, en el año 93, no sé si tienes ahí la fecha. Bueno, era reunión no sé si del BID o del Banco Mundial o del Fondo Monetario, que anualmente o el uno o el otro hacían sus reuniones y teníamos que asistir. Y a esas reuniones van cuatro o cinco mil banqueros ante los cuales tienes que limpiarte tu cara, y aprovecho a comentar sobre la asistencia a esas reuniones, a las cuales, por supuesto, jamás falté, porque era importantísimo. Como éramos deudores yo no podía asistir a las conferencias, yo estaba sentado en mi cuarto recibiendo cada 20 minutos a un acreedor explicándole la estrategia por qué no le habíamos pagado a él, porque la primera prioridad era el Fondo Monetario, la segunda el Banco Mundial y las multilaterales, la tercera era el Club de París por los créditos concesionales, que eran parte de los adeudos peruanos, y la cuarta eran ellos, los bancos y los proveedores. Y aceptaban el argumento. Pero a usted le voy a pagar, eso era lo importante. Bueno, yo tenía que vivir, para recuperar o rescatar la confianza, cada 20 minutos recibiendo durante tres o cuatro días acreedores, pues ellos quieren ver a la cara al ministro y que el ministro les cuente por qué no le paga. Y lo aceptaron, lo digo con satisfacción, aceptaron que había una estrategia, aceptaron el concepto de ella y aceptaron esperar. Pero la pregunta es por qué lo dije en Hamburgo. Bueno, también teníamos 32 juicios de los bancos que cuestan un platal. Un abogado americano gana 550 dólares hora, más 300 por el asistente, más la secretaria, más no sé qué, te cuesta un platal y te cobran hasta la llamada telefónica de 10 minutos. Bueno, 32 juicios era costosísimo y queríamos que se levantaran los juicios, que era un problema. Los bancos, a su vez, pedían que el Perú, que ya estaba haciendo cierto número de reservas, todavía no había entrado Telefónica, me parece que entra en el 94, pero tendríamos pues 2 mil millones incluyendo a los intangibles, porque algo teníamos que mostrar para recuperar y regresar a ser sujetos de crédito. De ninguna manera queríamos pagarle nada, ni siquiera como señal. Entonces, había que darles algún caramelito que generara que contra él nos levantaran los juicios y participaran en alguna forma en privatizaciones, que nos interesaba. -38-

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