Y, aprovecho para conectar esto con un tema que mencionó, tangencialmente, Pablo. Él decía que los
datos no eran comparables por cuestiones de la globalización.
Tenemos la ventaja, a principio de siglo hubo la primera globalización, entonces los datos, en principio,
serían comparantes.
La tercera pregunta es, que parece que todos los instrumentos financieros que tenemos en realidad no
cumplen su función. A uno le gustaría tener finanzas anticíclicas y no finanzas procíciclicas.
Entonces, llegamos a la conclusión que los instrumentos financieros extranjeros son solamente
disponibles cuando no los necesitamos y no disponibles cuando los necesitamos y que la forma de
obtenerlos, la forma de combatir esta inestabilidad es, precisamente, que durante la fase donde tenemos
abundantes recursos financieros hagamos una especie de fondo de estabilización para combatir los otros
financiamientos extranjeros.
En la cuenta, si sumamos la construcción del fondo de estabilización, nosotros en realidad no estamos
recibiendo ningún financiamiento. Entonces, ¿para qué lo pedimos? ¿No sería mejor ponerse como
programa en América Latina, suprimir en los próximos 15 ó 20 años mediante reglas fiscales la necesidad
de financiamiento externo?
Por eso, esto tenía que ver a la hora de elaborar las reglas fiscales. Yo estoy de acuerdo con la propuesta
de que las reglas fiscales deben ser, deben reflejar los déficit estructurales. Pero, también creo que deben
incluir —casi todas— un programa de reducción gradual de los coeficientes de deuda.
Creo que en la regla brasileña se está intentando reducir los coeficientes de deuda. En el Perú todavía
estamos en la discusión; por ahora, se ha aceptado que por lo menos se mantenga constante el coeficiente
de deuda.
Yo pienso que si reducimos los coeficientes de deuda, vía presiones fiscales, en realidad vamos a reducir
nuestra vulnerabilidad acerca del financiamiento externo.
El cuarto comentario, es esta cuestión de la estabilidad nominal y la estabilidad real.
Cierto, ahora tenemos estabilidad nominal, pero la estabilidad real es bastante dudosa.
Se supone que hicieron el programa de reforma para alcanzar, precisamente, estabilidad real; porque la
estabilidad nominal es relativamente a niveles bajos de inflación. Entre tener una inflación de 3% o una
inflación de 4%, en términos prácticos, tiene casi el mismo costo; la única diferencia, en términos de
inflación, es pasar mientras la inflación no exceda al 7% ó 8% anual, entonces, el costo económico de
control de inflación sería bastante reducida.
Aquí lo importante es, básicamente, coeficientes de estabilidad real.
Como leemos las cifras, es que en realidad todos los programas de crecimiento no permiten alcanzar los
crecimientos de la década de los sesenta. Ni siquiera permiten alcanzar los crecimientos que teníamos a
principio de siglo —en base de los datos disponibles—. Sino más bien, tenemos un comportamiento de
crecimiento muy semejante o ligeramente superior al que teníamos en la década previa, a la década de los
ochenta y no se olviden que la década previa a la década de los ochenta ya es la fase de agotamiento en
modelos de sustitución e importaciones y por lo tanto, las tasas de crecimiento ya se habían reducido.
Entonces, en términos de crecimiento no hemos logrado gran cosa.
La pregunta es, ¿cómo recuperar, efectivamente, un crecimiento que en realidad sea más parecido a la
década de los sesenta, que es la época de oro del crecimiento?... (grabación incompleta)... (7) pagos
tradicionales donde se originan fundamentalmente el déficit fiscales.
Hoy en día muchas de las crisis de balance de pago no se han originado en déficit fiscales, si es que no
tiene experiencia de países que tenían superávit fiscales y caen en crisis de financiamiento de la balanza
de pago con necesidades de ajuste (ininteligible).
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