El señor PRESIDENTE. Por las referencias que se tienen, que usted había sido una persona
que por razones de orden laboral, se entiende, merecía un grado alto de confianza con
credibilidad del señor Montesinos.
El señor RODRÍGUEZ SILVA.— No sé si de él o del Comando del Ejército, no le sabría
decir, sería muy subjetivo, yo fui nombrado como edecán, estuve como edecán, estuve como
edecán del presidente el 93; 94, y 95; en el año 96 fui nombrado luego de haber ascendido a
coronel fui nombrado como jefe de seguridad de palacio de gobierno, una responsabilidad
mucho mayor que implica ya el control, la seguridad de las instalaciones de palacio, así como la
vida del presidente y de su familia. En esas condiciones estuve solamente el año 96 y al término
de ese año fui nombrado como agregado militar. Ahora los nombramientos vienen del Comando
del Ejército, yo solamente recibo memorándum del Comando del Ejército donde me comunican
mi nuevo destino y como agregado estuve hasta el año 99; 97; 98 y 99 por circunstancias
especiales por los problemas fronterizos que tenía el país en esa época.
El señor PRESIDENTE.— Durante su permanencia en el Servicio de Inteligencia Nacional,
usted tuvo conocimiento de unas acciones que se realizaban que eran identificadas como
operativo de reclutamiento de congresistas.
El señor RODRÍGUEZ SILVA.— Definitivamente no, por cuanto la función de subjefe no
tiene absolutamente nada que ver con la parte operativa del Servicio de Inteligencia, o sea, las
operaciones de Inteligencia, las operaciones secretas encubiertas, las manejaba directamente el
jefe del Ejército de Inteligencia, a tal punto que ciertos directores nacionales que eran quienes
conducían esas operaciones que podrían tener por función conocimiento de ellas, no se hacía
parte con el subjefe, porque el subjefe, en mi caso, era responsable de problemas de personal,
vacaciones, permiso, licencia, problemas de juicio; porque personal policial había muchas
citaciones; después mantenimiento de vehículos, funcionamiento; control de asistencia, todo eso
lo que ve el subjefe. En la parte operativa completamente no participaba en eso.
El señor PRESIDENTE.— En la cuestión de manejo administrativo, una parte de este manejo
indudablemente que era relativo con el presupuesto.
El SIN tenía, se entiende, 2 ó 3 partidas, una referida a lo que son bienes y servicios que se
manejaban de manera regular a través de los funcionarios permanentes, y había otra partida con
régimen especial, que era conocida también como reserva uno. ¿Nos podría ampliar sobre el
conocimiento que tenga de este manejo presupuestal?
El señor RODRÍGUEZ SILVA.— Sí, conocía de esa realidad, el manejo económico,
solamente por referencias. Referencias, conversaciones con el jefe de la oficina técnica
administrativa que en ese tiempo era el coronel Villalobos y le dijo solamente por referencias por
cuanto en cada institución militar el jefe pone las normas y dice usted se encarga de esto, usted
se encarga de esto, etcétera, etcétera; en Servicio de Inteligencia también es así, o era así. Todo
lo que es la parte económica, administrativa, en la parte dinero, yo no lo veía; directamente hacia
parte el coronel Villalobos con el jefe del Servicio, o sea, con el contralmirante Rozas; él le
llevaba las cuentas, rendiciones de cuentas el contralmirante era quien decidía, qué cosas había
que pagar, luz, teléfono, no venía nada de eso.
El señor PRESIDENTE.— Usted no tenía absolutamente ninguna vinculación con el manejo
con la disposición de los recursos del Servicio de Inteligencia.
El señor RODRÍGUEZ SILVA.— Así es, hasta octubre del 2000, porque cuando soy
nombrado como jefe del Servicio de Inteligencia y ya no había subjefe, yo mismo ocupaba los
dos cargos, ahí es cuando realmente comienzo a aprender y ver mucho más cómo era el manejo,
porque ya yo tenía que realizar el manejo, o sea, desde noviembre del 2000 hasta febrero del
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