- - - - - - - Cuando se hace referencia a que la caída de un banco puede desatar una crisis sistémica, el principal factor a tomar en cuenta es el peso relativo que tiene dicho banco en el sistema bancario. En el momento en que se rescata el Banco Latino solo representaba el 3.2% de los depósitos del sistema, ocupando el puesto 7 en el ranking de bancos. El argumento de que se rescata al Latino para evitar que caiga el Wiese (con el 17% del participación del sistema) carece de sustento, en la medida que si la preocupación era el Wiese debieron focalizarse recursos del Estado en evitar que caiga el Wiese y no malgastarlos en un banco que estaba deteriorado y solo representaba 3.2% del sistema. Asimismo, el salvataje del Latino no interrumpe la corrida de depósitos que afrontaba el Wiese, pues esta continúa hasta inicios de enero, casi un mes después del rescate del Latino. Aún en el supuesto negado que se haya considerado que la intervención y quiebra del Latino hubiera contagiado al sistema y resultaba indispensable el rescate del banco, el mecanismo utilizado es cuestionable. Si se pretendía rescatar un banco utilizando recursos del Estado, se debieron determinar dos aspectos básicos: a) tener un estimado de la magnitud del problema y monto de los recursos requeridos para rehabilitar el banco; y b) definir cuál es el costo máximo que el Estado estaba dispuesto a asumir. La SBS no determinó ni lo uno ni lo otro y optó por una salida apresurada que involucró al Estado llevándolo a que destine recursos cada vez mayores, que en total superan los US$400 millones. Mientras que el rescate del Latino, que tenía una participación de 3.2% de los depósitos del sistema, costó al Estado más de US$400 millones, el rescate del Wiese (que contó con mayor evaluación) que representaba el 17% del sistema costará al fisco no más de US$250 millones. El mecanismo utilizado para salvar al banco es cuestionable. La SBS invita a COFIDE a que se convierta en accionistas mayoritario del Banco Latino vía una operación de capitalización de acreencias que resultaba insuficiente, pues no solucionaba los problemas del banco (déficit de stock patrimonial, déficit de liquidez y cartera excesivamente deteriorada), solo resolviendo el problema patrimonial de manera contable (convirtiendo las deudas que tenía el Banco con COFIDE en aportes de capital) pero sin solucionar la necesidad de inyección de capital fresco ni soluciones concretas a la cartera deteriorada del Banco. Resulta inexplicable que la SBS haya determinado que el déficit patrimonial del Banco era sólo del 86% del Patrimonio Efectivo, cuando días antes el Banco Lima Sudameris había desestimado la adquisición del Banco Latino luego que en siete días que el equipo del Sudameris revisó el Banco Latino, determinó que el Latino tenía Patrimonio Real Negativo y no justificaba su adquisición. Recién luego que COFIDE asume la dirección del Latino, la SBS informó que las pérdidas del banco eran mayores y que por tanto el Patrimonio Real del Banco al momento de la entrada de COFIDE debió ser negativo debiéndose licuar del todo la participación de los antiguos accionistas. En este sentido, tampoco resulta convincente la versión de la SBS, COFIDE y OIOE, según la cual se pretendía sanear el banco en el corto plazo para su posterior venta al sector privado. El resultado final de la operación al asumir COFIDE el 86% del accionariado del Banco Latino, es que el Estado terminó asumiendo el rol de prestamistas de última instancia. Es decir, el Estado termina asumiendo las obligaciones que habían sido generadas por la irregular administración de los antiguos accionistas privados. Este hecho llevó a que luego el Estado tenga que destinar recursos adicionales para no tener que liquidar al banco, lo que hubiera implicado que el Estado - 68 -

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