1 / El fracaso de las reformas coloniales, 1750-1820
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la ganancia con los oficiales. Así transcurrieron años de descuido fraudulento
en la cobranza de las deudas de mineros con el erario y arcas reales perdieron
los fondos necesarios para continuar o expandir el sistema crediticio oficial de
adelantos en efectivo y mercurio.63
En octubre de 1760, harto de la incompetencia técnica, la insubordinación
y los abusos, Ulloa encarceló a los veedores principales Campuzano y Afino,
junto con su asistente José Gordillo, acusándolos de permitir la explotación
riesgosa de la mina y de exiliar a varios mineros.64 Entre los partidarios de los
veedores encarcelados se hallaban el contador real Juan Sierra y el clérigo Juan
José de Aguirre. Ulloa se había enemistado anteriormente con tres sacerdotes
seculares en Huancavelica, en incidentes separados. En 1759, el gobernador
Ulloa había culpado al sacerdote Manuel Joseph de Villata de especular con
la harina y contribuir, así, a su peligrosa carestía. Asimismo, había sancionado
al sacerdote Antonio Segura por secuestrar a una joven mujer. Ulloa también
había rechazado las pretensiones de Aguirre de ser su asesor.
El virrey en Lima y el obispo de Huamanga hicieron poco por corregir las
transgresiones de estos clérigos, al tiempo que Ulloa denunciaba su falta de respeto a la autoridad, su abuso de los indios y sus públicas palizas proferidas a curacas. Según Ulloa, Aguirre se había beneficiado con la anterior administración
de Vega que le permitía cobrar en exceso por derecho de entierro. Por su parte,
Aguirre se enfrascó en una campaña por defenestrar a Ulloa y reemplazarlo
con Vega como gobernador y Campuzano como veedor. Enfrentado a esta
conspiración, Ulloa logró una orden para evacuar a Vega de Huancavelica.65
Aguirre organizó entonces una campaña local paralela y casi subversiva
para descalificar y denigrar la actuación de Ulloa en el encarcelamiento de los
veedores y mineros que ya habían confesado su culpa. Además, Aguirre movilizó a sus contactos en la Corte del virrey conde de Superunda (1745-1761) y
su sucesor Manuel Amat y Junyent (1761-1776). Las quejas de Aguirre condujeron a una visita oficial a finales de 1761 con misivas deshonestas. Cristóbal de
Mesía, oidor de Lima, llevó a cabo la visita en Huancavelica, con el corregidor
Carlos Platsaert como testigo. Esta intervención concluyó con la excarcelación
63. Ulloa, Antonio de. «Informes a Carlos III», ff. 6-8v, BNM.
64. Ulloa, Antonio de. «Relación de gobierno», parte 1, n.º 92, ff. 43-43v, BPR (también copia
del AGI); y Molina Martínez, Miguel. Antonio de Ulloa en Huancavelica. Granada: Universidad
de Granada, 1995, p. 69.
65. Ibíd., parte 4, n.os 40-47.
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