1 / El fracaso de las reformas coloniales, 1750-1820
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Huancavelica se hallaba en una notoria condición miserable, debido a los ruinosos derrumbes, ocurridos no hacía mucho, que hacían muy difícil la extracción del azogue.48 El asunto era urgente porque la preservación de los reinos
del Perú y, en consecuencia, la de la propia monarquía, dependían de la recuperación de la mina. Se consideró, entonces, concluir un socavón que yacía sin
terminar desde comienzos del siglo XVII. Mancera le encargó a Constantino
de Vasconcelos, un talentoso especialista de notable integridad y exento de intereses, que visitara la mina y propusiera soluciones técnicas. Este estudioso de
matemáticas, geometría, arquitectura y dibujo concluyó que la causa principal
del estado ruinoso de la mina era el método de explotación desorganizado y
negligente. Los explotadores se concentraban en la extracción e ignoraban la
infraestructura de la mina. A partir del plano detallado que hiciera del lugar,
Vasconcelos recomendó que se racionalizaran los trabajos mineros. Su asesoría técnica se topó, sin embargo, con la oposición de personas interesadas en
desvirtuar los cambios propuestos y seguir con las destructivas prácticas del
pasado.
Luis de Sotomayor Pimentel, un familiar laico de la Inquisición e integrante del círculo íntimo del virrey, fue nombrado, entonces, gobernador de
Huancavelica, un cargo tradicionalmente reservado a los oidores de Lima.
Sotomayor rechazó totalmente las prudentes innovaciones planteadas por
Vasconcelos. Insistió, por el contrario, que la mejor forma de proceder era dirigirse hacia las venas más ricas del mineral, reparando la mina allí donde fuera
necesario, usando la mano de obra indígena y siguiendo prácticas de larga data.49
Unos cuantos años más tarde era claro que la situación de Huancavelica
no había mejorado. Por el contrario, una nueva visita e inspección de la mina
en 1649 verificó abundantes daños que conllevaban elevados riesgos para los
arcos y estribos debido al saqueo y los errores. En tal estado, sostenían los
48. «Copia del asiento que el marqués de Mancera [Pedro Álvarez de Toledo y Leiva, primer
marqués de Mancera] mi Sor. Virrey del Perú celebró con los mineros de la mina de azogue de la villa de Huancavelica», Huancavelica, 6 de septiembre de 1645, en «Visitas de las
minas de Huancavelica, 1572-1686», Gobierno, Lima, leg. 271, AGI.
49. Ibíd., ff. 6-11v, e informe de Luis de Sotomayor Pimentel enumerando las «inconveniencias» del informe de Vasconcelos, Huancavelica, 23 de mayo de 1645, y respuesta detallada
de Vasconcelos, Huancavelica, 4 de julio de 1645, en «1649: Autos y diligencias fechas por
los señores doctores Juan González de Peñafiel y don Melchor de Omonte caballero de la
orden de Calatrava, oidor y alcalde del crimen de la Real Audiencia de Los Reyes sobre la
visita y vista de la mina del cerro de Huancavelica», ff. 12-36, Gobierno, Lima, leg. 279, AGI.
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