Introducción / Corrupción, historia y desarrollo 51 se erradicaron gradualmente de las elecciones británicas hacia la segunda mitad del siglo XIX.34 (Aunque obviamente disminuida, la corrupción no ha sido eliminada por completo de Gran Bretaña y continúa siendo un problema recurrente, al igual que en el resto del mundo desarrollado, en especial en el ámbito de la construcción y las adquisiciones del sector público nacional y local.)35 España y sus colonias, por el contrario, continuaron luchando con gobiernos patrimoniales y con una corrupción persistente y sistemática. Hacia comienzos del siglo XIX, el fracaso de las reformas había contribuido más bien a una transición de la corrupción tradicional de las cortes real y virreinal a la corrupción del patronazgo o de clan que rodeaban al caciquismo y el caudillismo.36 Sobrevivieron también elementos importantes del Estado patrimonial que impidieron la modernización y la reforma del manejo del poder y de los recursos públicos. En Cuba, durante el siglo XIX, una camarilla españolista en la burocracia colonial esperaba recibir recompensas corruptas a cambio de su violenta oposición a la reforma y la abolición de la esclavitud.37 En este contexto hispanoamericano, el patronazgo y el clientelismo se encuentran inextricablemente ligados a la corrupción, puesto que la mayoría de los clientes políticos nombrados a un cargo tienden a abusar y utilizar mal los puestos y fondos públicos. A mediados y finales del siglo XIX, el amiguismo y el caciquismo político y empresarial se habían consolidado en Hispanoamérica y España. Estas fórmulas inherentemente corruptas dependían de unos acuerdos de ganancias económicas privilegiadas, así como de un poder ejecutivo y presidencial ilimitado a costa de la apertura de los mercados, la eficiencia económica, una mejor distribución del ingreso, la democracia y el desarrollo en general.38 En 34. O’Leary, Cornelius. The Elimination of Corrupt Practices in British Elections, 1868-1911. Oxford: Clarendon Press, 1962, pp. 2-4. 35. Agradezco a Rory Miller esta observación. Véase Doig, Alan. «Politics and Public Sector Ethics: The Impact of Change in the United Kingdom». En Little, Walter y Eduardo Posada Carbó (eds.). Ob. cit., pp. 173-192. 36. Ertman, Thomas. Ob. cit., pp. 90-91 y 111; Robles Egea, Antonio (ed.). Política en penumbra: patronazgo y clientelismo políticos en la España contemporánea. Madrid: Siglo XXI, 1996, p. 7; Arrillaga Aldama, Luis. Clientelismo, caciquismo, corporativismo: ensayo sobre algunas formas de particularismo social. Pamplona: Zubillaga, 1994; y González Jiménez, Manuel et ál. Instituciones y corrupción en la historia. Valladolid: Universidad de Valladolid, 1998, pp. 9-30. 37. Quiroz, Alfonso W. «Implicit Costs of Empire: Bureaucratic Corruption in NineteenthCentury Cuba». En Journal of Latin American Studies 35, 2003, pp. 473-511. 38. Haber, Stephen (ed.). Crony Capitalism and Economic Growth in Latin America: Theory and Evidence. Stanford, Calif.: Hoover Institution Press, 2002, pp. XV-XVIII.

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