3 / El sinuoso camino al desastre, 1860-1883
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En 1863 una flota española con una misión científica y diplomática arribó
al Callao para presionar las demandas peninsulares ante el gobierno peruano.
El exagerado sentido del honor de los enviados españoles Luis Hernández de
Pinzón y Eusebio Salazar y Mazarredo, así como la falta de tacto del gobierno de
Pezet, condujeron a un serio incidente diplomático que se vio complicado con
nuevas denuncias de abusos cometidos contra inmigrantes vascos en la hacienda
norteña de Talambo. En abril de 1864, la flota española tomó las islas Chincha,
la fuente más importante de la renta guanera usada como garantía de la deuda
pública. El gobierno de Pezet, en consecuencia, se vio en una seria situación
financiera. Los consignatarios del guano solo adelantaban fondos de corto plazo
a un altísimo interés, en ocasiones hasta más del 30 por ciento. En Londres, una
comisión fiscal debidamente autorizada, conformada por los prominentes capitalistas peruanos José Sevilla y Manuel Pardo, tuvo problemas para conseguir
préstamos y comprar buques de guerra, pues el crédito peruano en el extranjero
se había deteriorado frente a las drásticas medidas españolas.16 Bajo tal coacción,
Pezet negoció un acuerdo con España que esencialmente concedía un pago de
tres millones de pesos para satisfacer sus demandas.17
Los viejos generales Castilla y Echenique, que eran respectivamente los
jefes de las Cámaras de senadores y de diputados en el Congreso, dirigieron
inicialmente una indignada oposición a la política apaciguadora seguida por
Pezet. La deportación de Castilla en 1865 fue seguida por varias insurrecciones
militares encabezadas por los coroneles Mariano Ignacio Prado y José Balta
con el apoyo del general Diez Canseco. Este movimiento logró deponer a
Pezet y estableció una dictadura patriótica bajo el liderazgo del coronel Prado.
En alianza con Chile, el Perú le declaró entonces la guerra a España. Pezet
fue acusado de tiranía, traición y robo de fondos públicos, cargos a los que
16. Comisión Fiscal (Sevilla y Pardo) a ministro de Hacienda, Londres, 17 y 29 de agosto de
1864; y Pardo a ministro de Hacienda, Londres, 30 de septiembre de 1864, Colección
Manuel Pardo (en adelante, Colección Pardo), D2-51/3352, AGN.
17. También se consideró liquidar la vieja deuda colonial, tal como lo demuestra la correspondencia M. R. E. Juan Antonio Ribeyro a ministro de Hacienda, Lima, 19 de mayo de 1864:
«No creo necesario detenerme en manifestar a U. S. que es de mayor importancia conocer
el monto de los bienes secuestrados a los que emigraron al ejército español en la época de
la guerra de la independencia [… y contribución impuesta por españoles de] auxilio patriótico», y solicitar la formación de una comisión fiscal para que revisaran estas cuentas, en
«Expediente relativo al acopio y organización de la deuda española antigua y secuestros»,
1865-D2811, Manuscritos, BNL.
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