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Alfonso W. Quiroz
En Lima, Gamarra tuvo una conversación reveladora con un ciudadano
estadounidense, quien luego transmitió su contenido al diplomático de su país
Samuel Larned. Gamarra reveló, entonces, una intención clave que explicaba
los intereses de patronazgo que yacían detrás de sus políticas antiextranjeras.
Después de haber exigido, en general infructuosamente, adelantos en efectivo
a comerciantes extranjeros a cambio de concesiones arancelarias, Gamarra deseaba favorecer, más bien, la formación de capitalistas nacionales sobre la base
de grupos de comerciantes locales. Gamarra calculaba que después de verse
favorecidos con una ventajosa legislación comercial y aduanera que protegiera
la producción y las actividades comerciales nacionales, los empresarios nacionales responderían favorablemente cuando se les pidiera apoyo financiero o, en
caso contrario, sufrirían las consecuencias. Gamarra creía, por otro lado, que
los comerciantes extranjeros no aceptarían esto.56 La legislación comercial proteccionista tenía, así, un sustento político cuestionable, aparte de los intereses
comerciales creados por el antiguo tráfico de trigo chileno por azúcar y algodón
peruanos.57 Así, Gamarra tenía en mente la creación de una base de apoyo local
a su gobierno y poder personal, poco distinguible del patronazgo y amiguismo.
Para complementar la estrategia político-económica y realizar su grandioso plan de convertir al Perú en la «Francia americana»,58 Gamarra se esforzó
56. «La razón de todas estas vejaciones e inamistosa persecución [de los extranjeros], según
le fuera dada por el mismo presidente Gamarra a uno de nuestros compatriotas […] es
la “obligación de promover la prosperidad de los comerciantes nativos”; “la necesidad
de crear capitalistas entre ellos, para así facilitar las operaciones del gobierno; y aliviar las
necesidades naturales”. “Pues”, dijo Su Excelencia, “cuando hayamos criado un grupo de
capitalistas nativos, podremos decirles: ‘el gobierno les necesita; ustedes deben contribuir
el monto especificado para su alivio, o en caso de negativa se tomarán medidas para obligarles’, ¡pero a los capitalistas extranjeros no podemos decirles eso!”» (Larned a Van Buren,
Lima, 8 y 31 de marzo de 1830, Despatches 1826-1906, roll 1, USNA).
57. Larned a Van Buren, Lima, 5 de marzo de 1830, Despatches 1826–1906, roll 1, USNA. Santa
Cruz impuso aranceles altos en 1826 y comienzos de 1827. Véase, también, Gootenberg,
Paul. Between Silver and Guano: Commercial Policy and the State in Postindependence Peru. Princeton,
N.J.: Princeton University Press, 1989, cap. 3, y «North-South: Trade Policy, Regionalism,
and Caudillismo in Post-Independence Peru». En Journal of Latin American Studies 23, 1991,
pp. 1-36.
58. Según Gamarra, tras la muerte de Bolívar, el Perú se proyectaba como «un “coloso” entre los demás estados americanos. Si marchamos con juicio y unión haremos del Perú la
Francia Americana» (Gamarra a La Fuente, Cuzco, 12 de marzo de 1832, en Gamarra,
Agustín. Ob. cit., p. 222).
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