El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Pero, claro, todo el mundo ese gesto. El señor MONTESINOS TORRES.— Ahora, por ejemplo, fíjese estas cosas lo que le ha pasado a este Mayor cuando iba viajar allá, qué culpa tiene el muchacho, felizmente que lo hemos recuperado rápido porque sino desmoraliza a la gente. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Y de dónde ha partido eso. El señor MONTESINOS TORRES.— Eso ha partido de la Sofía Macher de estos organismos de Derechos Humanos. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Pero ha estado atenta. El señor MONTESINOS TORRES.— Y, bueno, porque él llegó allá a testificar y ellos han estado presentes porque Anel Townsend (Ininteligible). El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Esa mujercita qué cargada de odio. El señor MONTESINOS TORRES.— Llena de pasiones y el padre era un señor. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Totalmente. El señor MONTESINOS TORRES.— Si el padre viviera le daría pena ver lo que tiene esta chica, anda envenenada, llena de pasiones, de odio y de frustraciones y de sufrimiento ¿no? nosotros tenemos que cuidarnos. Y, por supuesto la otra cosa que es fundamental sobre las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, comunidad de Inteligencia. no le vamos a pedir que vengan acá. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— No, pues. El señor MONTESINOS TORRES.— Ni venganzas y en eso cuento con usted. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Yo, jamás hablo en contra, jamás. El señor MONTESINOS TORRES.— No, nunca. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Ahí inclusive para resolver la situación dije: sí, yo escuchaba teléfonos, porque con eso ayudaba a atenuar. El señor MONTESINOS TORRES.— Así es. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Así que en eso no hay un paso atrás. El señor MONTESINOS TORRES.— Muy bien, don Agustín, le traigo el asunto. —El señor Montesinos Torres se retira por breves minutos para traer el dinero, al regresar cierra la puerta y toma asiento nuevamente. —El señor Montesinos Torres le extiende 3 fajos de dinero. El señor MONTESINOS TORRES.— Es todo lo que hay: 10; 20; 30. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Lamento haber tenido que. El señor MONTESINOS TORRES.— No, mire, don Agustín. Acá estamos hablando entre amigos, esto queda en mí, queda en usted. Acá no me lamente usted nada, estamos entre amigos. —El señor Montesinos Torres le da una palmadita al señor Mantilla. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Ya, gracias. No le quito más tiempo. El señor MONTESINOS TORRES.— Le estoy yo dando una llamadita, le digo a (Ininteligible) para que le pase y le voy a dejar entrar. El señor MANTILLA CAMPOS (PAP).— Cuando acabe este proceso electoral, ya nos veremos con más calma. El señor MONTESINOS TORRES.— Así es. Ya habrá un día para almorzar acá. -6-

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