orden judicial de allanamiento que no me la entregó sino me la mostró y me dijo: ahí tengo la orden judicial de allanamiento. Si está legalmente o con arreglo a ley, no hay ningún problema, señor Presidente. Me dijo: estoy como gato encerrado porque hacía como una semana o cuatro, cinco días, que no salía y ahí es donde hace la maniobra de engaño. Me dice: quiero irme al local de la FAP, ya no muy lejos, quiero irme a un local de playa. Usted ya cenó, sí, le dije, señor Presidente, ya cené. Me dijo acompáñeme, al salir, en esa reunión ni siquiera me senté porque fue de pie, pero él si estaba sentado e inclusive recibió una llamada telefónica, no sé de quien. Breve instante y salió y le ordenó al general Hurtado, ese mismo día había asumido el cargo en la mañana. Le ordenó al general Hurtado que vaya a supervisar el operativo, seguimos en la marcha y llegamos a la residencia de Palacio, estaba el carro listo y con el Jefe de la Casa Militar y le preguntó a él cuál era la playa más cercana, le dijo la playa del Ejército. Hasta ese momento yo no me di cuenta que habían periodistas. Nosotros estábamos con la caravana del presidente y habían periodistas, él lo hizo lógicamente para distraer a la prensa, porque ya yo colijo eso a raíz de los hechos. Entramos, lógicamente, ya a las 12 y media, un cuarto para la una de la mañana a la estación de la playa Ondable que estaba todo apagado, el general Pérez del Águila, el Jefe de la Casa Militar hace prender las luces. Él en el transcurso de eso recibe un par de llamadas telefónicas y estaba hasta sonriente, porque él estaba no obstante que sabía lo que se estaba haciendo, estaba sonriente, no había aparentemente comodidades para que se instale, dijo: vamos a una instalación de la Marina. Al salir ya los periodistas se habían quedado en la tranquera, habían periodistas de muchos medios, y comenzamos a dar vueltas hasta que se ubicó una instalación de la Marina parecida a la de la playa Ondable. Ahí también permaneció igual, conversó con dos personas... La señora PRESIDENTA.— ¿Ahí lo siguieron la prensa también? El señor DIANDERAS OTTONE.— Sí, pero no ingresaron, se quedaron en la puerta de seguridad. También eso duró muy breves minutos y yo inclusive me quedé sentado en el carro, no bajé porque hacía bastante frío. Estaban caminando por ahí, conversó con unas personas que estaban alojados en unos bungalow y al regresar al carro ya yo salí, lo recibí y dijo: regresen ustedes a Palacio que yo tengo que hacer y subió a una camioneta blanca de su escolta, nosotros nos constituimos en el carro cerca de las dos de la mañana más o menos a Palacio de Gobierno y yo me retiré a mi domicilio porque mi vehículo estaba en Palacio de Gobierno. Ya como Ministro del Interior me voy a la oficina a las 8 ó 8 y media de la mañana y más o menos entre las diez y diez y media del día 7 de noviembre el general Hurtado sube a mi oficina y me dice que el operativo había sido un éxito. Entonces, le dije: hazme una nota informativa, porque me he da cuenta verbalmente que ha habido fiscales. No me dijo el nombre pero que había fiscales, le dije: hazte una nota y como no llegaba la nota se le ordena felizmente todo por escrito, sírvase usted ampliar las informaciones verbales. Todo eso consta acá en el Congreso, se han presentado en dos o tres oportunidades la nota informativa donde él da cuenta que había sido con representante del Ministerio Público. -26-

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