El señor PRESIDENTE.— Siendo el Banco Latino una institución que representaba poco más del 3.5%
de los depósitos del sistema, ¿considera usted que una intervención de este banco hubiera arrastrado al
resto del sistema financiero?
El señor ROMERO SEMINARIO.— Una no intervención en el banco y un dejarlo caer se argumentaba
que podía arrastrar a otros miembros del sistema. Que hubiera arrasado a todo el sistema estoy
convencido que no hubiera sido cierto, pero podría haber arrastrado a otros bancos y, este es el dilema
que tienen las autoridades, si utilizar fondos públicos para salvar un banco para que no haya una reacción
en cadena.
Como dije anteriormente, son decisiones difíciles, son decisiones muy subjetivas y son decisiones que
nunca se pueden comprobar a posteriori si fueron las correctas o no.
El señor FRANCEZA MARABOTTO (UN).— Siendo ese el caso, ¿usted sería de la idea de que en el
futuro no se hagan rescates financieros forzado? Ya que no podemos hacer juzgamiento del pasado,
obviamente.
El señor ROMERO SEMINARIO.— No es un tema que se puede contestar a raja tabla y no es un tema,
tampoco que tiene justicia poética.
Si el banco en problemas es un banco que significa relativamente poco del sistema, lo más saludable para
los fondos públicos y para el bien común que es de lo cual estamos detrás todos los que estamos
abocados, es dejarlo caer, porque está el seguro de depósito que protege a aquellos depositantes pequeños
que supuestamente no pueden tener información necesaria para escoger el banco que deberían escoger y
los demás que bailen con su pañuelo.
Porque siempre que hay un banco en problema es de meses antes años antes empieza a pagar intereses
más altos que el sistema. Si aquel depositante que escogió un banco porque le pagaba 2 ó 3 puntos más de
por ciento, después va a llorar al Estado para que le devuelva su plata, no es justo. Entonces, tiene que
pagar las consecuencias de los intereses más altos que obtuvo mientras el banco estaba en
funcionamiento.
Por otro lado, si el banco en problema en un país cualquiera, inclusive el nuestro, tiene un porcentaje alto
en el mercado, digamos 10% para arriba, una caída de un banco con un porcentaje alto en el mercado sí
podría tener unas consecuencias serias para el resto del sistema. Entonces, ahí viene el dilema de los
funcionarios públicos si utilizan fondos públicos para salvar un banco.
Cuando se entra a salvar un banco el capital del banco ya es insuficiente para atender los depósitos, la
cartera que ya debe estar muy deteriorada se deteriora aún más al saber los deudores que el banco está en
falencia. Entonces, es una decisión política muy difícil de tomar.
En los Estados Unidos cuando tuvieron este caso con las mutuales no las dejaron caer e invirtieron
billones de dólares para salvarlas. En México invirtieron 2%, 3% del Producto Bruto Nacional para
salvarlas.
Con las experiencias de Venezuela, de Argentina de hoy, de México, del Japón que tienen su sistema
bancario en dificultades por 10 años y que no le permite al resto de la economía recuperarse y genera una
senda de crecimiento porque su sistema bancario está muy comprometido, es sumamente importante que
esto no suceda, porque cuando ya sucede sólo es como me voy a sangrar menos.
El tener una Superintendencia de Banca profesional y buena es una garantía de que esto no sucede. La
que tenemos y la que hemos tenido en los últimos años es bastante buena.
Es una responsabilidad vuestra de nombrar a un Superintendente que no han nombrado y me parece que
es una crítica válida al Congreso de haberlo postergado demasiado.
La Superintendenta que está actuando, la señora Socorro es muy hábil, es muy estricta, al punto que si
mis colegas se enteraran que la estoy proponiendo algunos no estarían contentos, porque es de un carácter
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