El arancel que tenemos en trigo viene en 15% desde mayo del 91 con una franja de precio. La franja de precio era tal que los gatillos que la hacían efectiva para recaudación no se daban porque los precios no habían bajado suficiente. En abril del 97, que son diferentes las fechas, se eleva el arancel de trigo de 15% a 20% ad valorem y se incluye una sobretasa temporal de 5%. Es en abril del 97. La tasa temporal de 5% desde el año 97 sigue temporal y sigue en vigencia. En agosto del 98, siendo ministro de Agricultura el ingeniero Muñante se retira el trigo y derivados del sistema de franja de precios. Como había comentado que no había entrado en vigencia porque los precios no habían bajado, los precios internacionales, el Estado casi no había recaudado nada; así que era fácil cambiarla en ese entonces si se iba a cambiar, se presentaba difícil cambiarla cuando ya era un ingreso del fisco. En junio del 2001, con el gobierno de transición, se revisa la franja de precios y se decide excluirla la del trigo y derivados. Pero el concepto es muy claro: Impuestos altos a trigo y derivados protegen a la industria y la protegen de la competencia de harinas importadas, de galletas importadas y de pastas importadas. Nos dan una facultad para ganar más dinero. Si hubiera una franja de precio, esto, a veces, puede llevarse a límites inadmisibles, baja el precio y la franja del precio entra en vigor y se pueden hacer, se podrían haber hecho aranceles del orden de 60% a 70%. El concepto económico de impuestos directos que protegen a los fabricantes locales es un hecho y son impuestos muy perniciosos porque son regresivos, todos. El impuesto a un alimento básico como el pan, a través de la harina y del trigo, es especialmente pernicioso, porque si usted va a Catacaos en la mañana, ve a los chiquitos con un jarro de té y un pan enorme, igual en Piura, igual en Tarapoto, igual en Chimbote. Si toma usted el tren a Machu Picchu y sube del Cusco para ir a Machu Picchu, ve todos los chiquitos con sus moquitos en la nariz, con su jarro que, probablemente, no sea leche, sea té (10) y su pan. Entonces en el hábito de consumo y en la proporción de consumo que significa el pan en la gente muy pobre, gente que gana 7 soles diarios, 10 soles diarios, es altísima, la proporción de ese impuesto en gente como los que estamos en esta mesa es bajísimo, no afecta a nuestro presupuesto el que el pan sea un poquito más caro o un poquito más barato, porque lo que usted y yo gastamos en pan es muy poco, pero lo que gasta la gente pobre es altísimo y es un impuesto que a mí me enerva, porque es mercantilista, protege a la industria nacional y el que lo paga es el más pobre, especialmente éste al trigo y al pan, especialmente, es regresivo, perniciosamente regresivo. La producción de papa, se dice verse afectada por la importación del trigo y éste no se ha hecho un estudio riguroso, científico, si hay una relación o no, pero se dio la coincidencia, hace 2 años, de que hubo una excelente cosecha de papa en el Perú y el precio de la papa se fue por los suelos, literalmente, por los suelos, porque hubieron pueblos en la sierra que la botaron a las calles, en protesta. Y, a pesar de eso, la importación de trigo en el Perú, es del orden de 1 millón 150 mil toneladas en el 98, 1 millón 200 y pico mil toneladas en el 99, 1 millón 400 mil toneladas en al año 2001, así que fluctúa en 1 millón 200 mil a 1 millón 400 mil toneladas y, respectivamente, del precio excesivamente bajo de la papa. La idea de ponerle un arancel alto al trigo proviene, de la idea del ingeniero Fujimori, de que fomentaba el consumo de un producto no producido en el país en contra de uno, la papa producida en el Perú y no es válido, a pesar que le digo que no ha habido un estudio riguroso y científico de que pruebe alguna correlación. Pero no la hubo cuando el precio de la papa estuvo bajísimo. -29-

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