Él dice que un tal señor Exproyaso era el que traía la plata del extranjero, que la traía en efectivo
—ojo, efectivo porque no tiene cómo probar movimiento bancario— y que la plata la entraba a
través de la sala VIP del aeropuerto, y que yo iba a la sala VIP del aeropuerto y que allí yo
recibía el dinero y lo sacaba.
A lo largo de la investigación han llevado a la gente la sala VIP del aeropuerto, hay un registro
de la sala VIP del aeropuerto y nunca he entrado yo a la sala VIP del aeropuerto, ni Foguel, ni
nadie. El tal Estroyaso es no habido, no existe.
Ahora, cuando a él lo cuadran y le dicen: Oiga, pero el movimiento migratorio hacia el Perú
nunca ha venido ningún señor Estroyaso al Perú; o sea, sus declaraciones no concuerdan.
Entonces, sale con otra idea fantasiosa y dice: "no, lo que pasa es que Corrochano tenía tanto
poder que falsificaba pasaportes y lo hacía venir a Estroyaso con nombre falso".
Ésa es la acusación de Foguel. Y lo que yo no acepto, y que realmente es indignante, es que en
un caso en el cual yo he ido a Cuba, he convencido a Bruno Chiappe que se acoja a la Ley de
Arrepentimiento, Bruno Chiappe ha venido al Perú, ha desbaratado la banda, ha descubierto
dónde estaban las tres toneladas de droga adicionales, ha dicho quiénes eran los dueños en
Colombia, quiénes eran los dueños en España.
A las finales, un delincuente convicto y confeso como Boris Foguel, está en Panamá, ni siquiera
lo extraditan al Perú porque acá le espera cadena perpetua y en Panamá va a salir dentro de 3 ó 4
años, se da el lujo desde Panamá armar cualquier historia y se movilizan congresistas, se
movilizan fiscal, procurador, todo el mundo a tomarle declaraciones, declaraciones sin ningún
sustento. Y resulta que ahora yo soy el investigado.
Como les decía yo a los policías: "yo debería haber sido felicitado en este caso" porque para mí
hubiese sido muchísimo más fácil, como el caso de los abogados de Foguel que simple y
llanamente lo tienen en el extranjero y mensualmente le deben mandar una remesa porque todo
el tiempo están moviéndose en el Poder Judicial.
Entonces, yo podría haber mantenido a Bruno Chiappe: "anda, piérdete —como es italiano—
métete por Italia y mensualmente mándame una plata y yo te voy a llevar tu caso". Pero yo no
hice eso, yo creí en este país, y fíjese todos los problemas que tengo en este momento por eso.
El señor PRESIDENTE.— Dígame, el abogado Araujo Gastelú trabajó en su estudio?
El señor CORROCHANO PATRÓN.— Ricardo Araujo Gastelú. No, él no trabaja en mi
estudio. Él no es socio del doctor Velarde Álvarez, tiene su estudio propio.
El señor PRESIDENTE.— ¿Cómo lo conoce y qué relaciones tienen?
El señor CORROCHANO PATRÓN.— Bueno, yo lo conozco por el mismo ejercicio de la
profesión, y en algunas oportunidades hemos llevado casos en conjunto, él fue abogado también
de Bernardo Fernández, cuando el dólar MUC del caso Zanatti, allí lo conocí. Y es un buen
penalista.
El señor PRESIDENTE.— ¿Usted lo conoce sólo por razones profesionales?
El señor CORROCHANO PATRÓN.— Sí.
El señor PRESIDENTE.— Respecto al señor Moisés Heresi, él ha manifestado que usted
levantó polvareda en referencia a él —supuestamente ésa es la versión— para opacar el asunto
de Bruno Chiappe y que, de este modo, pues, se habría acogido a la Ley de Arrepentimiento, y
que ésta es toda una argucia de su parte para evadir su responsabilidad y sus vinculaciones con el
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