El señor MUÑOZ ARCE.— No pero, es que yo tengo el corazón pues sin pensar nada malo. El señor MONTESINOS TORRES.— Perdón, pero también la otra cosa, hermano, bueno carajo, el hecho de que en tu función es una cosa y en la calle no se te puede prohibir que no tengas amistades. El señor MUÑOZ ARCE.— Los parientes, amistades. No está bien, pero (inteligible) El señor MONTESINOS TORRES.— Ni con la hembra puede ser. Solapa, nomás, ni a los hoteles pueden entrar El señor MUÑOZ ARCE.— No, a los hoteles sí. El señor MONTESINOS TORRES.— (Ininteligible). Ya todos estamos con eso perdonados. (Risas.) El señor MUÑOZ ARCE.— Esos son huevadas. El señor MONTESINOS TORRES.— No sé, hasta aquí han pecado, y es católico y protestante. El señor MUÑOZ ARCE.— Sí. El señor MONTESINOS TORRES.— Listo hermano, entonces yo creo que. El señor MUÑOZ ARCE.— En eso no hay problema. Yo hablo lo otro, conversamos mañana en la noche. El señor MONTESINOS TORRES.— Mañana en la noche, conversamos mañana en la noche, ya. ¿Me llamas 7 y media? Donde yo te diga o donde tú me digas que me recoja acá o tal punto. Ya, listo hermano, estoy un poquito con el tiempo. Entonces, le entregas el curriculum, donde firmo. ¿De la SUNAT quieres? El señor MUÑOZ ARCE.— Sí, de la SUNAT, tributo de dirección tributaria. (Diálogo ininteligible.) El señor MONTESINOS TORRES.— Te gusta el derecho tributario, digo que hoy en día es la carrera del futuro, eso lo que falta al abogado, porque todo el mundo está con problemas. Chau. —Fin de casete N.° 1317. —Fecha de transcripción 11 de febrero de 2000. -4-

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