El señor CAMET DICKMANN.— Acosta obedecía órdenes, porque es la persona que me bloqueó a mí cuando quise cambiar un directorio. El señor PRESIDENTE.— Por lo menos tendría que... El señor CAMET DICKMANN.— Pero por órdenes que él recibía, porque es una mansa paloma que la buscaron a propósito. El señor PRESIDENTE.— ¿Por qué se dispone asumir una deuda, que efectivamente al principio es de 135 millones, pero si ajustamos por inflación al 31 de julio del 95 estaríamos hablando de casi 206 millones de soles? ¿Por qué se dispone asumir esto, a la vez que hay un acuerdo de distribución? El señor CAMET DICKMANN.— Hay una ley que dice: el MEF tiene que asumir. En cumplimiento de la ley, lo asume. El MEF no puede capitalizar por las dos razones que mencioné: Primero, por el contrato que ha firmado Conade, que se lo impide; adicionalmente, porque sería una estafa al comprador. Pero, en fin, eso es aparte. Y porque simplemente no puede, se lo impide un contrato. El señor PRESIDENTE.— ¿Qué es lo que gana en esta lógica el Estado peruano en el proceso de privatización? ¿Dejar de perder el dinero que perdía? Porque casi, casi, digamos, la transferencia... El señor CAMET DICKMANN.— ¿Qué gana con la privatización? Dicho en frases criollas, sacudirse de ese monstruo de pérdidas que era Aeroperú. El señor PRESIDENTE.— Igualmente se perdió la empresa, o sea ya la empresa no existe, terminó hecha un desastre. El señor CAMET DICKMANN.— Javier, ¿qué cosa era el 30% del gobierno que cuando la privatizas hay acumulado 90 millones de dólares de pérdida y que cuando terminan el balance y lo retrotraen a la fecha en que la compran los mexicanos sale 95 millones de dólares de pérdidas? Ese es el beneficio del Estado: zafar de ese bulto desastroso que no pudo componer ni siquiera cuando Yoshiyama nombró a Alberto Sacio de Presidente del Directorio. El señor PRESIDENTE.— El Estado se hace de 91 millones de dólares de deudas de la empresa también, o sea, el Estado carga con un pasivo significativo... El señor CAMET DICKMANN.— Bueno, porque condición de privatización, para ser línea de bandera, tenía que tener 51% en poder de peruanos; entonces, los mexicanos compran el 50 ó el 49 y se consiguen peruanos, testas o no, por la diferencia y tienen el 70%, y entonces de las pérdidas de Aeroperú en vez de perder 100% el gobierno perderá 30%, que por último el gobierno no puso medio más nunca. El señor PRESIDENTE.— ¿Usted cree que Serminco era testa de los mexicanos? ¿Podía serlo? El señor CAMET DICKMANN.— Ni sé quienes lo constituyen; pero hay una señora Dona... El señor PRESIDENTE.— Brazzini. El señor CAMET DICKMANN.— Bueno, vinculado... El señor PRESIDENTE.— Vinculado no, es el dueño de Serminco. -29-

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