parte de la cartera, la mejor de lo peor que quedaba, y se ha quedado con lo peor. La lógica de todo esto era que el banco siguiera funcionando para ser transferido como bloque. No fue transferido como bloque. Se fraccionó, se entregó una parte, se quedó otra y se pagó un dinero, inclusive, porque se lleven esa parte. ¿La no culminación del informe no es una expresión de que había una condescendencia de la Superintendencia con que el banco no declare su situación formal? ¿O la Superintendencia puede evaluar en qué momento dice la verdad y en qué momento no? Porque no decirla es también una forma de ocultar una situación. O sea, si la ley dice que con tal nivel de déficit, de provisión, etcétera, el banco tiene que ser intervenido, y en 24 horas si no pone la plata tiene que ser declarado en quiebra. Eso es lo que dice la norma. ¿La Superintendencia está en libertad de interpretar la norma para ver en qué momento culmina de decir lo que tiene que decir? El señor MOGROVEJO GONZALES.— Usted hizo referencia que tenía la oferta de un banco, imagino que se refiere al BIF, que dice que era mejor que la que finalmente se hizo. No es así. Tengo entendido que el BIF hizo dos ofertas, y la definitiva involucraba una limpiada de cartera del Estado que era más o menos equivalente a la que se hizo con el N.° 108. Eso como un primer dato. En segundo lugar, no es que la Superintendencia tenga la libertad. No todo el tiempo se sacan decretos de urgencia N.° 108 y no todo el tiempo se enfrentan escenarios políticos y financieros tan inestables como el que se enfrentó en ese momento. No olvidemos que al poco tiempo, en enero de 2001, hay una corrida espectacular en el Banco Crédito y Wiese. O sea, había un clima bastante incierto, un gobierno transitorio, los vídeos que salían todos los días. No eran tiempos normales, y había el riesgo que se cayeran más bancos inclusive. Entonces, el informe no estaba terminado. No podemos decir que en todo caso se hizo algo deliberado para no entregarlo. Si es que no hubiera 108, ese informe se entregaba y el banco se cerraba. Eso me queda clarísimo; y muestra de que no estamos encubriendo a nadie es que a la comisión le entregamos ese borrador. Entenderá que usted tiene derecho a exigirnos informes oficiales, pero tenemos el borrador para que vea el trabajo que hicimos y que no dejamos al banco ni siquiera cuando estuvo COFIDE. Eso es todo lo que les puedo decir, y en todo caso de parte nuestra nadie nos presionó para dejar de hacer algo o no hacerlo. Porque hay un procedimiento que el señor Bazo también podría convalidar esto. Cuando acaba el borrador el jefe de visita esto se somete a un trabajo adicional de revisión en la Superintendencia y a unas revisiones por parte del adjunto o del intendente. Este es un proceso normal. De ahí el Superintendente para que pueda firmar el oficio lo revisa también; no sale de inmediato. Cuando se tratan de informes que son tan trascendentales obviamente se toma un tiempo adicional. El señor PRESIDENTE.— Señor Rafael Rey Rey, tiene la palabra. El señor REY REY (UN).— Yo simplemente no sé para efectos de qué, porque al margen de los posibles dictámenes unitarios o distintos que puedan haber de estas investigaciones, no sé quién en la historia del Perú, en el futuro leerá —si es que a alguien se le ocurre leer— estos interrogatorios o estas entrevistas. Simplemente para expresar mi opinión, quiero hacer ver justamente lo que acabas de decir Javier, es decir, ése es el problema. La pregunta ha sido tuya, concreta: ¿Qué ganó el Estado asumiendo una cartera pesada del Banco Latino, en este caso? Nosotros, lo digo una vez más y lo seguiré diciendo las veces que haga falta, lo que tenemos es que identificar delitos. Comprendo que pueden haber hipótesis de trabajo, pero concretamente cabe perfectamente la interpretación que creo yo es la que hicieron los técnicos en la Superintendencia, y la que hizo el gobierno de turno en su momento, que a la luz de todas estas inestabilidades que se venían produciendo y de todas las dificultades por las que atravesaba el sistema financiero, más allá de los posibles delitos cometidos por algunos funcionarios o accionistas de determinados bancos, era de capital importancia para el país, para los ahorristas del sistema financiero, que el sistema financiero no se cayera. Entonces, ¿puede haber habido mejores alternativas? Puede ser; yo no sé, no soy técnico. Pero mientras no se demuestre hechos dolosos, o mejor dicho en todo aquello que no se ha demostrado que fueron hechos dolosos, aducir como negativo para el país el hecho de que acertada o desacertadamente el gobierno haya creído que para salvar el sistema financiero era necesario asumir esa cartera pesada —cosa que además se veía y que era una recomendación de los técnicos— explica perfectamente la razón por las cuales se dan esas disposiciones. -25-

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