Obviamente, como era nuevo, ellos no sabían cuál era mi función, no todos lo sabían, entonces eso me llamaba la atención. Yo miraba. Pero lo otro es que se lo comunicaba yo a mi jefe inmediato y, bueno, no sabía qué hacer. Mi jefe inmediato, jefe de Prensa en ese momento, no sabía qué hacer, no sabía qué cosa se hace en estos casos: me parece raro, pero aquí funciona algo que no era normal. Eso fue al comienzo. (2) Después ya como que me fui familiarizando con la gente, entré en confianza y es ahí donde escucho algunos testimonios. Más aún, cuando ya tengo ya el cargo propiamente ya que todos me conocen, entonces ya me dicen: Sabes qué yo quiero conversar con tal congresista sobre tal tema. Ya. Entonces, llamaba al congresista, mire, concordábamos tal día, tal hora, como le digo, yo servía de puente en ese caso. Como que, sin querer, fui desplazando este grupo y me volví blanco de sus ataques, gratuitamente, yo no sabía por qué. Concretamente, me refiero al señor Hugo Vallejos, que en ese tiempo, venía de ejercer la presidencia del Círculo de Cronistas Parlamentarios que, gratuitamente me gané su enemistad, yo no sabía hasta el momento por qué, me llamaba la atención que una persona de edad, pero un poco mal. Y luego de él habían otros más, el caso concreto del señor Vidal, Enrique Vidal de Canal 5, el señor Lucho Díaz, Luis Díaz Asto que no trabajaba en un medio sino, en ese tiempo, con el congresista Henry Pease y también con Gustavo Mohme y que comenzaron a atacarme indirectamente ¿no? o sea, a decir que sí, que era un soplón, que era el corre, ve y dile a la Mesa Directiva, esa no era mi función, yo no sabía exactamente a qué se debía todo esto. Con el tiempo me entero y, concretamente, a través del señor David Tolentino, en ese tiempo era, creo, periodista sí, de Expreso y hoy día trabaja en Correo, periodista de Expreso, quien me comenta: Esto sucede, mira, aquí existe una bulla, existe una voz hace mucho tiempo, pero no dice nada. En qué consiste, es un grupo de personas que le piden a los congresistas, van y le piden, sabes, te vamos a dar ingreso a tal medio, no importa el tema, incluso ellos mismos fabrican el tema, te dan el tema y a cambio de eso, pues, te caes con algo, o sea, es la forma como abordaban a los congresistas y eran congresista además conocidos y otra cosa eran, o sea, los más amigos, los más allegados con ellos y los que de alguna forma no representaban peligro para el gobierno, en ese momento, de turno, es decir, “los opositores” –entre comillas, de repente esas comillas eran mías- “suaves”, los opositores suaves y los otros los miembros del oficialismo con quienes tenían muy buena relación y me llaman algunos nombres de congresistas, incluso. Me acuerdo que estuvo, se salió el caso, era el congresista Edgar Núñez, Velásquez Quesquén, lo mencionó Tolentino, que sabía, más o menos, todo el tema, porque lo habían invitado -me dijo- a trabajar con ellos. Tolentino, es una persona muy conocida en los medios de comunicación, tiene buena imagen, bueno, en ese tiempo lo tenía. Me dio el nombre del congresista Carlos Chipoco, Harold Forsyth, no me acuerdo si en ese tiempo todavía estaba el congresista que tenía su matadero, Paredes. El señor.— El congresista Paredes, que falleció. El señor NORIEGA, Diómedes.— Mario Paredes y unos nombres más que en este momento, la -3-

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