trasladen la deuda a AIG, eso era peor que los rusos. Es más, a las 9 de la noche me paré de la discusión y
no había logrado mas que las partes fáciles, que les pagábamos semestralmente en 7 años, 9 años, no me
acuerdo los plazos; que les pagamos dentro del semestre en fechas tales y cuales que para mi no
coincidieran con la bonificación escolar ni con la gratificación de Navidad, ni la del 28 de julio, en fin. En
todo eso avanzamos, pero cuando yo dije que me bajen la tasa de interés eran unas rocas.
En consecuencia, si mi objetivo era bajar alguito hasta donde pudiera, me pare, dije: “It was my
pleasure”, cortesía que no se merecían, pero la hice, y me fui a mi hotel. A las 11 de la noche
desvistiéndome en mi hotel, teléfono, Greenberg. “Mr. Camet, my..”. ¿Tu hablas inglés o no?. “My
people has told me that you are a gentleman”. “Ah, muchas gracias”. Y en consideración a eso le voy a
bajar un punto la tasa de interés”. “Oiga, Mr. Greemberg, yo quiero 3 puntos”. “Vea, señor Camet, yo le
cuelgo el teléfono si es que me va a discutir. Esto es lo que doy y punto”. Bueno, está bien pues, algo
habré conseguido. “Mañana a las 8 de la mañana están en su hotel mi abogado”. Con todos los papeles
llegó, bajé un punto y firmamos.
He descrito a Greemberg. Ahora, ¿Crees tú que yo a ese le voy a autorizar? me saca la mugre. Pero un
día, todo sirve en la vida y la vida da vueltas.
El acuerdo con Greenberg lo ratifica el Congreso y yo agarro el teléfono, pero eso un tiempo después
¿no?, y lo llamo a Greenberg y lo digo chapuceando mi inglés: “vea, señor Greenberg, yo he ido más allá
que mis obligaciones con usted y para protegerlo a usted le mando le mando la plata. He planteado que mi
Congreso apruebe el acuerdo que hemos firmado. En consecuencia, no era mi obligación hacer esto,
nunca hablamos de eso, pero entienda y aprenda cómo nos comportamos nosotros”.
El Zar ya se puso en otro tono: Oh, Mr. Camet, Thank you very much, etcétera. Si algún día puedo hacer
algo por usted, usted me dice”. Le dije: “Sí, señor Greenberg, en este momento se lo digo: Quiero que me
levanten la preferencia comercial andina que yo sé que es un veto que usted ha hecho que se implante”.
“De acuerdo, señor Camet. Inmediatamente le escribo una carta al Secretario de Comercio Mickey Kantor
diciéndole que levante la prohibición”. Le dije: “muchas gracias, así me gusta, usted me ayuda en algo y
yo le he ayudado a usted en algo. Me puede usted mandar una copia de esa carta”. “Por supuesto, se la
faxeo mañana”.
El texto de la carta, por ahí debo tenerla, dice, dirigida a Mickey Kantor, Secretario de Comercio: “Dear
Mickey, habiéndome arreglado con el Perú, te agradeceré que en el más breve lapso le levantes el veto a
la preferencia comercial andina”. Y el otro corriendo lo hizo. Esa es una explicación del por qué no
acepto yo la transferencia de la deuda rusa.
El señor PRESIDENTE.— ¿O sea, quien va a plantear el asunto es un representante de AIG?
El señor CAMET DICKMAN.— Claro. Mandan una carta del número..
El señor PRESIDENTE.— Pero usted señala que ahí le ofrecen algo, le ofrecen un beneficio personal.
El señor CAMET DICKMAN.— No pues. Tu preguntas afirmativamente por lo que veo, pero no es así.
El señor PRESIDENTE.— Es que así fue como lo recuerdo claramente. Le ofrecieron e inclusive pidió
que se desaloje o que la persona se retire.
El señor CAMET DICKMAN.— No, Javier. Estás confundiendo es otro escenario, no es Greenberg.
El señor PRESIDENTE.— No, no..
El señor CAMET DICKMAN.— Estoy explicando..
El señor PRESIDENTE.— Yo entiendo que no es Greenberg, por eso pregunto: si el tema de la deuda
está planteado vía un representante..
El señor CAMET DICKMAN.— (Ininteligible) no sé por qué una serie de bichos que venían a pedir
autorización para que los rusos le transfieran, una serie de esos. Entre esos apareció uno, creo que era de
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