a algunos señores difíciles de tomar, otro sí juegan al Perú antes que todo. Bueno, le pongo más o menos ese concepto en otras palabras. Y a los cuatro o cinco días me llama y me dice que su sobrino o primo Alberto Bruce, otro que ya falleció, como yo estoy viejo ya todos los fulanos están falleciendo, pero voy a durar, como ya te conté, mi padre 100 años, entonces voy a enterrar a muchos. Bueno, me llama y me dice: he hablado con Pancho y Pancho quiere que se forme un grupo que analice eso y lo va a presidir mi sobrino o primo Alberto Bruce, que creo que presidía Petroperú en ese entonces. Y se forma una comisión, y formamos subcomisiones, una para que se ocupe de pesquería, otra para que se ocupe de industrias y que vea todo el aspecto de la empresa pública en esas áreas. En una de esas, porque sabía que era un hombre brillante, yo lo llamo a Dionisio Romero por teléfono y le digo que quería que integre, no sé si la de industrias, vamos a ponerle como ejemplo; llamo a Andrés Castro, que era gerente de Lucho Banchero, y le digo que integre la de pesquería. Pusimos tres personas del sector privado en cada uno e hicimos un informe, que si le agregas los informes de cada uno de los diferentes sectores, subcomisiones que formamos, más la conclusión nuestra, que estaba arriba de tapa, bueno, se ha cumplido después en el tiempo muchas de las cosas que nosotros decíamos. Entonces, nos invitaron a exponer al Consejo de Ministros, presidido por Morales Bermúdez, y expusimos. Y por supuesto con los ministros que creen en el estatismo, en el manejo de empresas públicas y que existen empresas públicas y que no el capital de riesgo se lo juegue el sector privado vigilado por el gobierno, como debe ser; bueno, no le gustó nada el informe que nosotros dábamos. Había un Ministro de Industria, no me acuerdo el apellido, que le decían “Napoleoncito”, uno chatito, un hombre muy correcto y muy serio, que ni por juego le gustaba nada; la parte que me tocó a mí exponer era el concepto que dije ahora, que a un político le es bien difícil tomar decisiones gerenciales, que a veces hay contraposición de intereses. Bueno, diciendo eso, nunca más nos llamaron y ahí quedó archivada toda la vaina. Ahí me conozco con Dionisio Romero y después lo he visto ya en el tiempo... (16) El señor PRESIDENTE.— ¿Y se ha asociado con él económicamente o no? El señor CAMET DICKMAN.— Jamás. El señor PRESIDENTE.— O sea, usted no es accionista vía ningún.. ni directamente, ni vía un .. El señor CAMET DICKMAN.— Ni siquiera del Banco de Crédito. El señor PRESIDENTE.— La función del directorio no es en función de una representación accionaria. El señor CAMET DICKMAN.— Absolutamente, al contrario. Le trae ciertas dificultades a mis hijos, porque hay limitaciones de créditos de gente relacionada con un director, al contrario. Pero yo sí lo acepté, primero, porque en el tiempo nos veíamos esporádicamente y nos hicimos, podría decir, buenos amigos que no se frecuentaban mucho, pero que sí tenía un buen concepto y mutuo respeto. El señor PRESIDENTE.— En este proceso, ingeniero, de recompra silenciosa, usted contrata los abogados para la negociación al doctor Francisco Moreyra y al doctor Jaime Pinto ¿no? El señor CAMET DICKMAN.— Sí. El señor PRESIDENTE.— Ambos son ¿no? El señor CAMET DICKMAN.— Sí, pero separándolos por partes. A Pinto yo lo encuentro en el ministerio, lo tenía contratado Boloña, no sé qué función desempeñaría con Boloña. -42-

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