sé que trabajó en el Banco Atlantic Security. Cuando yo contraté a Peschiera ya no trabajaba en el Atlantic Security, pero trabajaba en el mercado secundario de papeles para una empresa ecuatoriana. Eso sí sé porque me mostró en su momento. Y por último, a quién puedo tomar de asesor si no es a un tipo que conoce ese mercado. El señor PRESIDENTE.— ¿Cómo lo toma de asesor? ¿Lo conocía a él antes? El señor CAMET DICKMAN.— Me lo recomendaron varios, Abussada y otros que lo conocían. Yo conozco a la familia Peschiera, es una familia muy bien, muy seria, muy correcta, conozco a su hermano Lucho que es un hombre muy importante dentro de Cosapi, ingeniero mecánico electricista, y a este no lo conocía. Porque la familia Peschiera, a quien yo conocí de niño cuando iba a Ancón, ellos también veraneaban en Ancón, tuvo puras mujeres, como seis, y el siete y el ocho de los hijos fueron Lucho Peschiera y este “Loco” Jorge Peschiera, que es el octavo, no lo conocí; pero sí sabía de la dignidad de la familia y de la seriedad, corrección desde el hogar. Por último, yo soy el que si tengo que controlar, controlo a Peschiera, las decisiones las tomo yo. El “Loco” viene las plantea, analiza, estudia, es muy inteligente y conocía el terreno, yo no; pero mi función de ministro era pues gerenciar. El señor PRESIDENTE.— ¿Usted tiene idea si en la recompra silenciosa se incluyen pagarés que estaban en manos del Atlantic Security? El señor CAMET DICKMAN.— No lo sé. Pero ese dato también lo puedes revisar, porque en la conciliación y el canje de documentos de deuda por bonos Brady está al detalle peor que cajero. Ese trabajo tomó seis meses. Y ahí puedes verlo, Javier. El señor PRESIDENTE.— ¿Usted mantenía una relación particular con Dionisio Romero, con el grupo Romero? El señor CAMET DICKMAN.— Le explico, porque se me ha preguntado mucho y creo que se lo han preguntado también a él, creo, porque no lo veo más que una vez por mes. Dionisio era un piurano que cuando muere don no sé cuánto, que era el que hizo la fortuna, deja Piura y se viene a Lima y toma, don Feliciano del Campo, me parece, y toma Seguros el Pacífico, toma el Banco Continental, si no me equivoco o el Banco de Crédito, y empieza a actuar este joven provinciano. Yo todo el tiempo vivo contándote anécdotas, pero tus preguntas me llevan a eso. Entonces, era segunda fase del gobierno militar, yo conocía, de la playa donde veraneo hace 45 años, al general Arbulú Galiani, que también ha fallecido, que era un hombre bien decente, que por gajes del oficio, derrocamiento entre ellos y no sé qué temas, viene a terminar siendo él comandante general y en consecuencia miembro del triunvirato Morales Bermúdez, Galiani y no me acuerdo quiénes, o los comandantes generales creo. Entonces, lo encuentro en la calle o en la playa, y le digo que las empresas públicas sé yo que están perdiendo por año 2 mil 500 millones de dólares y que esto había que analizarlo y corregirlo y componerlo. Bueno, entonces, me pidió un memorándum, le hice un memorándum, un par de carillas, entre ellos uno de los conceptos que le ponía, recuerdo, era: cómo puede un político cumplir sus actividades políticas y sus futuras aspiraciones de continuidad legítimas y correctas, tomar decisiones económicas y gerenciales a la vez. ¿Por qué? Porque las empresas públicas están sometidas al ministro de turno, que es un político, o la presión de determinada comisión de congresistas, que son políticos puros. El otro tiene que gerenciar, es bien difícil manejar eso, y eso bien importante para el país. Y las aspiraciones legítimas políticas juegan a su futuro personal. Miran, interesa el país, yo no voy a ser aquí acusador, pero a la vez hay decisiones de manejo económico que son duras e impopulares que le son -41-

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