De acuerdo a su manifestación, lo que estoy tratando de entender es su relación con Venero.
Si usted no era quien le pagaba a los funcionarios de la Caja, para que ellos estén suficientemente
dispuestos a hacer correr.
¿Entonces, cuál era la naturaleza de su relación con Venero? Usted se limitaba a cobrar las comisiones
que los clientes pagaban y a llevárselas a Venero. ¿Esa era su única función?
El señor VALENCIA ROSAS, Juan.— La más importante sí, y lógicamente la que mencioné,
representando en sus acciones en Finsur y en el Hotel Las Américas.
Lo que pasa es que cuando hablamos de dinero, de repente lo vemos en una cantidad simplemente etérea,
pero estamos hablando de que si señor usted tenía que venir de repente al centro, a un banco, donde una
persona le tenía que dar 40 ó 50 mil dólares, y esos 50 mil dólares cargarlos en la calle, movilizarlos por
medio Lima, llegar a la casa de Alberto Venero y entregarlo, eso es otra cosa.
Como, por ejemplo, si hablamos del 5% de lo que entrega Gessa, estamos hablando de, no sé si 6 ó 7
millones de dólares, es cargarlo en efectivo.
Entonces, esa es la relación de confianza que había, yo me imagino por el hecho de que nunca le faltó un
solo centavo en la entrega, es que él veía en mi a una persona confiable.
El señor ZAPATA, Antonio.— ¿De dónde venía esa confianza?
El señor VALENCIA ROSAS, Juan.— Como le digo, lo conocí en el colegio, en secundaria, hemos
sido compañeros de colegio, y por (6) el tiempo que he sido su broker de seguros, antes del 90.
El señor ZAPATA, Antonio.— En el colegio se conocieron también con Revilla, ¿cierto?
El señor VALENCIA ROSAS, Juan.— Es correcto.
El señor ZAPATA, Antonio.— ¿Eran un grupo que venían del colegio?, ¿tenían fuertes vínculos entre
ustedes?
El señor VALENCIA ROSAS, Juan.— No, éramos amigos como cualquier muchacho que sale de la
secundaria, con el tiempo es que se fue reforzando más.
Yo veo de que Alberto Venero percibe una mayor confianza en mi desde cuando empecé a asesorarlo en
lo que era el broker de seguros. Habían accidentes y yo estaba en el momento, no importando la
madrugada o la hora del día.
Probablemente, eso haya sido uno de los detalles por lo cuales asumió el hecho de que pudiera haber
tenido confianza, para darme ese tipo de responsabilidad.
El señor ZAPATA, Antonio.— Ahora, en un esfuerzo por comprender el modus operandi de la Caja,
nosotros tenemos más o menos la siguiente idea.
Por un lado, hay tantas operaciones malas que tienen haberse formulado en base a influencia política,
puesto que muchas carecen de racionalidad económica.
Yo no voy a aceptar que una institución tenga un margen de error, que algunas cosas salen mal, algunos
negocios salen mal. Pero es tan grande la cantidad que no es factible.
La única conclusión lógica aquí es que hubo mucha influencia política en la toma de decisiones. Y
estamos tratando de comprender entonces cómo era la toma de decisiones.
Entonces, aquí uno se encuentra las responsabilidades de los gerentes y las responsabilidades del Consejo
Directivo, y uno encuentra que, por lo menos Venero lo que sostiene, es que el modus operandi era como
quien dice una doble tenaza. Vladimiro y él coordinaban. Y luego él, a través suyo y de Duthurburu o de
algunos de los otros brokers arreglaba con los gerentes, esa es una tenaza.
Y una segunda tenaza es Vladimiro, a través de sus mecanismos, llegaba al Consejo Directivo, y esa era
la segunda tenaza que hacía que proyectos presentados los gerentes fuesen aprobados por el Consejo
Directivo, porque ambos sabían que ellos eran los contaban de favor.
¿Esto le parece plausible y lo conoce usted en alguna medida? ¿Cuál es su opinión al respecto?
El señor VALENCIA ROSAS, Juan.— Conozco el hecho, como lo acabo de referir hace un momento,
de la cercanía o de las coordinaciones que pudieron haberse tenido entre Luis Duthurburu y Juan
Valencia, el que habla, con los gerentes. El otro lado, no lo conozco.
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