Se podía ir a su casa, pero nosotros decíamos que él estaba en una reunión para no decir que ya se ha ido a su casa, para que vea el Presidente que él seguía trabajando. "Está en una reunión afuera". "¿Dónde?", "Desconozco, señor Presidente", le digo. "Quiero que venga", dijo, y se sentó ahí, en la salita contigua de la. El señor PRESIDENTE.— ¿Ni siquiera entró al Despacho del señor Montesinos? El señor RAMOS VIERA.— No, no, no. No, estaba cenado pues. El señor PRESIDENTE.— Ah, bueno. El señor RAMOS VIERA.— Estaba cerrado. Una salita contigua a la de nosotros. El señor PRESIDENTE.— Sí, sí, una pequeña. El señor RAMOS VIERA.— Una pequeña salita. Ahí se sentó, yo creo que se quedó dormido, me acuerdo, esperando porque no llegaba el doctor, entonces yo me retiro. El señor PRESIDENTE.—Fujimori se quedó dormido esperando a Montesinos. El señor RAMOS VIERA.— Sí, estaba allí esperando, estaba en la salita esperando; entonces, yo me retiro ¿no? y llamé de la oficina, lo llamé de un celular para que no me escuche el Presidente ¿no?, me fui, me acuerdo, por la escalera y lo llamé al doctor, no me contestaba, envié beepers, todo ¿no?. Y me devolvió, le dije, no, comunicarse a tal número de parte de Ramos, me llamó al celular el doctor, "qué pasa, qué esto". Siempre me contestaba así de asado, cada vez que le Ilamabamos nos contestaba molesto. "No, doctor, le digo, ha venido el señor Presidente", "Dile pues que no estoy, que esto", Yo le he dicho que estaba usted en una reunión "y qué quiere", que venga, "ya, ya pues", "pero le está esperando acá, le digo, doctor", "¿está esperando ahí?", "sí, está esperando", "ya, dígale que estoy viendo esto de la embajada", "yo le he dicho que está en una reunión, no le he dicho de qué, pero ya le he dicho que está en una reunión", "ya, está bien ya, entonces, ya voy para allá". Entonces, le digo "señor Presidente, acaba de comunicarse el doctor y ya está viniendo, ha dejado la reunión y está viniendo para acá", "ya, yo lo voy a esperar acá" y lo esperó. El doctor ha demorado 40 minutos más o menos, hasta más quizás. Hasta que se cambie, se arregle lodo y vino pues y de ahí se han ido al despacho allá, del Presidente y ahí han estado hasta la madrugada, conversando seguro, no sé. El señor PRESIDENTE.— ¿Ustedes no tenían acceso a escuchar la conversación? El señor RAMOS VIERA.— No, no, no. Sé que llegaba ahí y todos se iban hasta el despacho del Presidente, ni siquiera los edecanes, porque los edecanes, estaba el Presidente los edecanes estaban ahí; entonces, ahora en la madrugada lo único que conversábamos era con los edecanes porque todo el mundo se había retirado, hasta el jefe del SIN, el subjefe, todos se iban y conversábamos con los edecanes nomás, hasta que, serían 2, 3 horas, 4 horas a veces estábamos ahí, estamos ahí 3 ó 4 de la mañana a veces y estábamos ahí despiertos, para cualquier. El señor PRESIDENTE.— Y en ese pasaje que usted nos refiere, ¿más o menos cuándo fue? El señor RAMOS VIERA.— Eso fue para la toma de la embajada, cuando se estaban reuniendo con los generales, con los comandantes generales, me acuerdo pues, la torna de la embajada. En ese lapso ha sido. El señor PRESIDENTE.— Ya. -2-

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