Angélica Arce? El señor RODRÍGUEZ SILVA.— Claro, yo estaba en la parte exterior, le ordenó a ella que preparara Y que se apurara, pero yo no veía eso, él lo dijo allí. Porque yo me presenté y me dijo: "Un momentito, estamos preparando, vas a entregar un sobre urgente a Palacio de Gobierno, al Presidente". Entonces, "Apúrate, el sobre", no sé que le comentó. Entonces yo he esperado afuera y de allí me lo han entregado El señor PRESIDENTE.— ¿Y esto más o menos cuándo fue aproximadamente? Si usted no tiene memoria no intente tampoco señalarlo. El señor RODRÍGUEZ SILVA.— Sí, realmente, exactamente no recuerdo la fecha, porque es una de las oportunidades. Exactamente no recuerdo. El señor PRESIDENTE.— Alguna pregunta, señor Heysen, señora Emma Vargas? La señora VARGAS GÁLVEZ DE BENAVIDES (UN).— Coronel, ese momento que usted asistió al despacho del señor Montesinos, a quiénes vio en esas instalaciones? El señor RODRÍGUEZ SILVA.— En el despacho estaban los dos capitanes, el capitán Ramos y el capitán Ruiz, y la secretaria; porque ellos trabajaban en ese ambiente, era una sala donde estaba el escritorio de la secretaria y los escritorios de los dos ayudantes. Antes de llegar a esa sala hay otra pequeña sala de espera que es donde yo estuve. Esas son las personas que vi en esa oportunidad. La señora VARGAS GÁLVEZ DE BENAVIDES (UN).— La oficina suya estaba alejada al despacho de Montesinos, indicaba. ¿En el transcurso de los días que usted transitaba usted no ha visto a personas que ingresaban al despacho del señor Montesinos, como congresistas u otros? El señor RODRÍGUEZ SILVA.— Mire, acá habría que diferenciar claramente dos situaciones: una la que los señores congresistas que asistían al Servicio de Inteligencia lo hacían en forma normal y franca, por la puerta principal; de esos señores congresistas se tenía conocimiento, inclusive quedaba registrada su visita en el Servicio de Inteligencia, porque entraban por la puerta principal y yo como subjefe era el que tenía esa misión administrativa de ir y por cortesía recibirlos. Los recibía y los hacía pasar a una sala de espera. Entonces de ellos yo sé, y ahí estaba la congresista Chávez, la Presidenta del Congreso Martha Hildebrandt y en otras ocasiones varios congresistas de la mayoría oficialista de esa época. Pero ese es el caso claro, pero en otras oportunidades nosotros no sabíamos quién ingresaba por cuanto venía el capitán, y esto ya era una norma desde el primer día que yo llegué, de que cuando había una vista reservada se cerraban las puertas de las oficinas. Entonces, inclusive yo la primera vez que sucedió esto un poco me chocó y le llamé la atención al capitán, porque le digo ¿por qué me cierran la puerta? Si yo he sido nombrado acá se supone que tienen una confianza en uno, y por qué cierran. "No, porque en Inteligencia ya esto hace años que se hace así", y me nan-aron que así era una disposición superior. La entendí en la medida en que el mismo contralmirante hacía lo mismo y el contralmirante muchas veces en esas ocasiones en que se cerraba la puerta salía a mi oficina, él estaba en mi oficina que era en la parte exterior, no estaba en su oficina y todas las puertas cerradas. Entonces, como esa visita ingresaba por otros ambientes, no por la puerta principal, entonces era imposible saber quién visitaba ni quién estaba, esa es la realidad. La señora VARGAS GÁLVEZ DE BENAVIDES (UN).— Entonces, se sobreentiende que la reunión de esas visitas privadas se hacían en la oficina del contralmirante Rozas. -22- ;1;

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